Recuerdo que cabalgaba con dos de mis hombres por la llanura; nos dirigíamos a una pequeña ciudad cercana a la frontera para asaltar alguna diligencia. Nos detuvimos en una estancia, donde fuimos atendidos por una mujer y su hijo. Pedimos cena y alojamiento; cenamos y nos fuimos a dormir. Tuve pesadillas aquella noche: soñé que un agente de la ley me detenía y me mandaba ahorcar; me desperté empapado en sudor. Durante el desayuno me fijé en el muchacho que nos servía y vi en su cara el vivo retrato del agente que había visto en mis pesadillas. Siempre he sido supersticioso; en ese momento saqué el revólver y me llevé por la fuerza al chico mientras su madre gritaba histérica lamentando la muerte de su marido y la pérdida ahora de su hijo. Me llevé al joven a nuestro campamento y allí creció entre nosotros, aprendiendo el oficio de bandido sin apenas rechistar. Al cabo de dos años ya dirigía pequeñas escaramuzas y robos de poca importancia. Recuerdo cuando me pidió liderar un robo al banco de una pequeña ciudad. Yo asentí, mas resolví acompañarlo en el golpe. Cuando irrumpimos en el banco me maravilló su tranquilidad y su decisión. Pero cuando accedimos a la caja fuerte no encontramos dinero sino muerte; se trataba de una emboscada: la policía nos esperaba dentro. Aquel fue el fin de mis aventuras. El joven en quien había confiado nos había traicionado. Fue brillante. Lo había planeado todo a la perfección. Hace poco me visitó a mi celda: yo lo insulté, lo maldije e intenté golpearlo entre los barrotes. Él se limitó a decirme que aquel día que llegué a su estancia tuvo pesadillas por la noche, soñó que yo era quien había matado a su padre y resolvió vengarse. Y que cuando yo lo rapté él supo que el cielo le estaba dando una oportunidad. Ahora sé que ambas pesadillas fueron ciertas. Él ha regresado a la estancia de su madre. A mí ya sólo me queda esperar a que se abra la puerta de mi celda y que el alguacil me diga que ya es la hora.




Muy buen relato, Antonio, saludos y mi voto.
Gracias Vimon, me alegro mucho de que te haya gustado
Antoniosib: ¡Terribles pesadillas! Pero qué bien sabes describirlas y ese decenlace, estupendo.
Felicidades (Mi voto)
Volivar
Gracias Volívar, a veces las pesadillas son terribles pero por lo menos te inspiran un cuento
Muy bueno, Antoniosib. Mi voto y un saludo
Gracias Ángeles, todavía estoy saboreando tu último micro…
Corto pero contundente. Me gustó. Un saludo.
Es verdad que me salió corto, ayer no me salían más palabras. Muchas gracias!