Hasta chocarse contra una pila de maderos derrochó los humos. Un final trágico motivado por el desengaño y avivado por el fuego improvisado que emerge de los viejos bidones de gasolina del carpintero. Tantos años deseando ser un niño que había olvidado por completo ser maduro. Su Made-In Callodi desgastado le había empezado a provocar náuseas o algo parecido. Viajes en el tiempo desde 1883, alguna que otra rinoplastia, billetes de ida a todas partes y a ninguna, buscando desesperadamente un corazón.
Muchos hemos sido los que nos topamos con él alguna vez pero, para su desgracia, jamás le tuvimos presente.



Pondría este micro al final de los créditos de la película Toy Story. Me gustó
Jejejeje… Me alegro de que te haya gustado!! Un saludo!
Bonito y original tributo a Collodi. Su Pinocho tan evocador e instructivo es toda un ejemplo de buen hacer. Gracias por compartirlo. Felicidades y voto.
¡Muchas gracias, Pedro! me alegro de verte por aquí y de que te haya gustado el micro.
¡Un abrazo!
Desearía que tu relato fuera más extenso para seguir leyendo tus ideas tan ingeniosas acerca de este personaje tan entrañable. Enhorabuena y mi voto.
jejejejeje…¡¡Gracias,Antonio!! si te ha picao el gusanillo de ver cómo sigue la historia es un logro muy grande para mí.
¡Un abrazo!
Una historia con alma de Peter Pan …me encantó!!!
Mi abrazo y mi voto.
Vuelvo a estar operativa.
¡¡Muchas gracias, Amerika!! Me alegro mucho de que te haya gustado!
¡Un abrazo!