Nadie comprende porqué le temo a la noche. Es verdad que no salgo al morir la tarde, que ni siquiera me asomo a las ventanas cuando oscurece. Sin embargo, debo aclarar que no le temo a la oscuridad. Cualquiera que me haya visitado puede asegurarlo, pues sabe que las cortinas de mi casa jamás se abren (por miedo a que ingrese la noche) y que no me gustan las lámparas (por una cuestión de analogías). La razón de mi temor es simple: Estoy enamorado de la luna; pero no puedo olvidar aquella trágica noche en que, al mirar al cielo, me pareció que era de cartón.
Luna de cartón
1 Comentarios



Muy buen micro, gracias por compartir.