En Madrid llueve. El ardor violeta de su soledad va entrelazando las imágenes de la otra noche. Un amante desnudo entre las sabanas, un charco de sangre envenenando su mundo perfecto. Ahí estaba ella, captando las imágenes, una por una, sin arrepentirse, arañando el recuerdo torpe que su corazón ha pronunciado.
Ahí está Claudia, sabe que la buscan, sabe que quiere evitar la cárcel, sabe que no es más que un amor que se fue, que un amor que la traicionó y se golpea el pecho, una, dos, tres veces. Las imágenes cortan su respiración juvenil, mientras el filo plateado de una navaja arde en sus manos.
Una tina con agua caliente. Una muerte romana. Ella, reencontrándose con su amor en ese azul de lo eterno. Ella sumergida en el agua que se pone más roja minuto a minuto.
Así la encontraron, dormida en sus sueños celestes y rojos.



Muy buen relato, tienes mi voto +1 desde México.
Gracias por leerme y comentar.
Buenísimo tu cuento corto, Eduardo. Mi voto
Gracias por leerme y comentar.
Muy bueno, tienes mi voto sin duda
un abrazo.
Gracias. Otro abrazo cariñoso.
Me emocionó…amigo, tienes mi abrazo y voto.
Vuelvo ha estar operativa.
Gracias por leerme Amerika. Qué bueno que vuelvas a estar operativa.