No estaba yo muy “católico” esa tarde. Tal vez fuera el ojén que me tomé a la hora del almuerzo, o el calor sofocante de agosto, hasta incluso mi suerte. Puede que fuera el miedo a pensar que podía fracasar; tanta gente silbando, “Paquito Chocolatero” y hasta “Er gato montes” flotando por el ruedo con olor a vino de bota recalentado… El caso es, que no podía imaginar que ese día saldría por la puerta grande de la muerte con las dos orejas y el rabo.
Manolete
5 Comentarios



Rosa Calzado: un saludo, querida amiga; me doy cuenta de que te gusta la fiesta brava, como es logico, al vivir en España.
Qué buen homenaje a los grandes toreros, qué bien lo has escrito.
Volivar
Rosa: muy buen micro. Un gran saludo desde Buenos Aires.
Muy buen micro, aunque no soy aficionado a la fiesta brava.
Felicidades Rosa,
Muchas gracias a todos. Aunque yo tampoco soy aficionada a la fiesta taurina. Aunque el jaleillo que se monta, el olor a sangría caliente, la banda, los pañuelos…Lástima que lo que se celebra sea la muerte.
Gracias a todos por vuestros comentarios y vuestra lectura.
Un saludo.