Una duda me acecha. Me espera sentada en el portal de enfrente. Me sigue cuando camino, sube a la misma guagua que yo y se baja en mi parada.
Me sigue a todas partes. Siempre me guarda sitio en la biblioteca para que estudie junto a ella, como ella solo me estudia a mí así le facilito el trabajo.
No es una duda muy grande, no es guapa, ni vistosa, de hecho creo que soy la única que se fija en que existe, suelo fijarme en lo que los demás no ven. Va siempre vestida de verde, por eso al principio la confundí con un duende o un trasgo… pero no, definitivamente es una duda. A veces la espío desde la ventana y allá abajo está, mirando al cielo, que quede entre nosotros, creo que es una soñadora. Otras veces siento pena, verla ahí sentada en la puerta esperando a que yo salga, así que la invito a desayunar e incluso ha llegado a dormir conmigo, pero se mueve mucho en la cama y así no hay quien pegue ojo.
El otro día, cansada ya de su silencio me paré junto a ella. Creo que la asusté, aunque tampoco estoy segura, con las dudas todo es demasiado confuso; le sonreí y ella me sonrió, tiene una sonrisa muy enigmática.
Le dije: ¡Hola!…
Ella contestó: ¿Cuándo?
CxF



¡Bienvenida a Falsaria!
Gracias por compartir tu texto con esta red social literaria.
Un saludo,
El equipo de Falsaria.
Qué bueno, esa duda que te persigue y te habla…
“Le dije: ¡Hola! Ella contesto: ¿Cuándo?”… Estupendo final.
Muy bueno!
Por lo menos te sigue una! Yo tengo un ejercito que me corretea! jaja
salud!
Las dudas tienen casi tanto encanto como los misterios.
Genial.
¡Muchas gracias a todos por los comentarios! Mi duda y yo estamos emocionadas por la acogida, bueno supongo que ella también, ¡No hay quién la entienda! jeje saludos
Excelente, me encanto, pocas palabras, muchas cosas por decir…
Genial! Las dudas se mueven mucho y por eso no nos dejan dormir bien, pero al menos te deja escribir bien, eso ni lo dudes.