Poco a poco la fuerza con la que sentía los latidos de su propio corazón en la sien fue disminuyendo. A medida que el chute de adrenalina perdia su intensidad, en su interior se fue abriendo un hueco para la mas absoluta felicidad.
¡Lo había conseguido! A su alrededor todavía revoloteaban por los aires plumas y polvo. La atmósfera estaba cargada con el olor intenso de la sangre . Se quedó observando sus extremidades manchadas de rojo, a la vez que se dejaba llevar por la embriaguez del triunfo. ¡Lo había conseguido!
Entonces ocurrió: Se abrió de golpe en su alama aquel vacío que sigue al momento en el que consigues algo con lo que llevas mucho tiempo soñando. Aquel sentimiento de no pertenencia nubló de repente su momento glorioso.
¿Ahora qué?
Hasta donde alcanzaba el horizonte de su memoria, no se podía ver a si mismo haciendo otra cosa que no fuese perseguir al Correcaminos. Eso ya se había acabado. El cuerpo inerte del pajaro veloz yacía postrado a un lado del camino, mientras el silencio y la soledad lo invadían todo. No había nadie con quien compartir el triunfo. No había nadie con quien compartir la desilusión que pesaba miles de toneladas.
Se dio la vuelta sin tocar el cuerpo, sin apenas mirarlo. Con pasos lentos y desprovistos de rumbo se fue alejando bajo el sol abrasador del desierto…




Ay! mi coyote nunca sería capaz de algo sí, si es más bueno que el pan, además sin el correcaminos su existencia no tiene sentido.
Genial el relato, y además eran mis dibujos favoritos. Voto
Gracias por el apoyo. Nunca sobran unas palabras de ánimo.
Por cierto, descubrí esta red social gracias a tu relato “Historias de antes de la crisis´´, así que, dobles agradecimientos.
Que bueno!! los dibujos de la infancia… que recuerdos… mi voto. Abrazos!!