Narciso en el Edén
20 de Enero, 2012 8
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Eva se toca los pezones y juguetea con su cabello mientras el reflejo en el agua le contesta con los mismos movimientos. Toca el líquido preciado y rompe en ondas el retrato de tan perfecta silueta… sonríe, de forma minuciosa, con un pequeño soplido que sale de su nariz puntiaguda.

Eva acerca un pie al agua y moja la punta de su dedo ¿será que así se hace inmortal? Le fascina lo que ve y no se explica cómo él no la ha visto, no sabe por qué él se esconde tras de las hojas y huye como si ella fuera una animal peligroso.

Eva acerca un ramillete de flores al agua que reluce el pozo : cristalina, pura, espejismo brillante. Las flores aparecen duplicadas y ella las sigue con sus ojos.

Eva se asoma al lecho de agua. Las manos, los brazos, sus pechos… corre hacia atrás. Logra verse, pero también le teme un poco a esa mujer que ve aparecer: incompleta, de la cintura hacia arriba. Se pregunta por qué él no la ha visto de la cintura hacia abajo.

Eva quiere nadar. Esta mañana hace calor y el agua parece refrescante. Intruduce sus dedos y toca el rostro del reflejo… vuelve a romperse en múltiples fragmentos. Le gusta sentir su cuerpo húmedo, completo.

Eva no respira. Eva se ha caído como caen los frutos en el paraíso. Eva siente perderse su lecho. Él no entiende cómo la dejó caer en su silencio.

8 Comentarios
  1. Muy bueno.¡Felicitaciones!

  2. Muy interesante el intercámbio de imágenes de Eva y su reflejo…quien es quien…me gustó mucho el tono enigmático del relato, principalmente del final.

  3. Taikutao: gracias por estar acá.
    Saludos sinceros

  4. Rosemarie: agradecida con vos por tu comentario. Me agrada mucho que te hayás preguntado eso, de quién es quién, porque me dejás pensando entonces en otras Evas, en otros reflejos.

    Saludos sinceros

  5. ¿Cuál es la identidad personal: la real o la del espejo? Quizás esa confusión es lo que explica que “él” no se fijara en lo que Eva le hubiera gustado que se fijara.

    • Yo me pregunto, Jacobo, algo similar: cómo saber cuál de todas las Evas que confluyen en nosotras es la que nos define; si son todas, si es la de ese espejo, si es la “real”. El asunto de los espejos, del reflejo, de ese yo que me define es sumamente rico y asunto de nunca acabar.
      ¿Si más bien él solo no ve a Eva, tal cual, sin ningún tipo de etiqueta o realidad, y es quien se dedica a hacerla encajar en una definición específica?

      Tal vez ella sabe quién es y él no ha podido verla… ni verse.

      Muchas gracias por tus palabras. Un saludo sincero.

  6. Una forma fresca de ver el otro lado el espejo.
    Esta muy bien.

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