Ofelia y un rayito de luz
Ofelia.
Ese surco que se abrió en el aire no era otra cosa que luz, un rayito tan bien trazado que le atravesó las enaguas y dejó al descubierto un despliegue armonioso de carnes bien puestas. el mercado pareció ensordecer de placer y Ofelia pasó despacio para gusto del carnicero cuya lengua se le afiló como un arma.
Es sabido que la belleza se desvanece si se acosa.
- “Ay tan grosero” le contestó ella alejándose de la luz que todavía se sostenía entre los lulos y las piñas.
Se fue con su canasto lleno de frutas para la casa donde la esperaba su marido, que no sabía de surcos, ni de luces, ni de la infinita belleza que sólo Ofelia sabía llevar en el cuerpo.

 

1 Comentario
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  1. Todas somos … o hemos sido Ofelia.
    stupendo micro.

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