Orgullo comercial
23 de Diciembre, 2011 1
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– ¡El siguiente!

Una clienta entregó su número. Apenas lo miró, el carnicero levantó una ceja y escuchó:

– Tres cuartos de cadera.

El fornido vendedor tomó una Nancy del estante y de un hachazo le sesgó la cadera; pesó y cobró. Otro cliente pidió unas manitas de Famosa y el dependiente aplicó el hacha a los pies de un muñeco regordete. No olía a sangre como en la sucia jugueteria de la acera de enfrente. El bigotudo carnicero miró orgulloso hacia ella por encima de los clientes, alzó una ceja altivo y fue a buscar unas morcillas al frigorífico de la Barbie.

1 Comentarios
  1. Tiene algo de macabro esa forma de ponernos en la cara la crueldad de la realidad… Muy curioso.
    “No olía a sangre como en la sucia jugueteria de la acera de enfrente”
    Desde luego una sonrisa es inevitable.
    Un abrazo!
    Luna de lobos

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