Un cuento sin inicio se encontraba en mitad de una historia que se escribía a regañadientes, apareciendo palabras sobre el papel sin que nadie las escribiera. La tentación de pasar páginas rápidamente se acrecentaba a cada instante, pero el hecho de no tener un principio era aún mas inquietante. Cada uno de los pensamientos se reflejaban y se incrustaban en la historia, las dudas, las incertidumbres. Una tras otra, las palabras caían sin piedad sobre el papel, girando hoja a hoja hasta llegar a la última.
“Las luces se apagaron, los sonidos murieron y de repente en medio de esa inmensa Nada, una luz se encendió, la última página quedó en blanco revelando el secreto, lo que parecía ser el inicio, siempre había sido un final que nunca se escribía, un nuevo comienzo al final de toda vida, un reinicio que nunca acaba”. Con esas palabras comenzaba y finalizaba el cuento precedido y seguido siempre de una página en blanco.



Que bonito. Que bien escribes.
Me ha encantado.
Un abrazo y mi voto.
Espero saber mantener el nivel para seguir agradando. Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo
Qué original, un relato acerca de un relato sin palabras. Enhorabuena y voto.
Gracias antoniosib, a ver si mantengo el nivel de originalidad, un abrazo.
esa página en blanco que siempre invita a la imaginación
Una página en blanco siempre da miedo, pero a la vez abre muchas puertas a la imaginación. Un saludo
Un inicio siempre sera una pagina en gestación, donde el circulo cierra y comienza a rotar de nuevo en la espiral de los silencios compartidos…gran texto….mi voto….saludos….
Muchas gracias Osorio, tu comentario también se merecería un voto. Saludos.
“Un reinicio que nunca acaba”. Un texto interesante.
He visto que me sigues. Me interesa tu opinión. Gracias.
Como apunte, en la segunda oración, “pero el hecho” lleva hache.
Las páginas en blanco siempre asustan un poco. La ventaja es que están esperando a que nuestra fantasía las rellene, con libertad.
Un abrazo y mi voto, Leumas. Me gusta lo que escribes y cómo lo escribes.
Claude