Pastoril
5 de Abril, 2012 3
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Cierto que lo que brota fluye; si encuentra su materia, crece; si el terreno es propicio, embravece y lo que encuentra, arrastra. A un metro, la prímula mira; un soslayo la mueve; orea y busca a sus hermanas y a sus primas hasta que un pastor, de un giro de muñeca, lleva a todas de su mano hasta esa límpida cabellera y con la mano libre aparta los rizos de un rostro que sonríe con la boca y con los ojos… la piel curtida cubre, ahora de sombra, tan alegre alma… el tiempo pasa, la naturaleza vive y en el olimpo la diosa se aburre… Todo transcurre… Nadie empuja… Entonces, ella decide que pare el tiempo; como un manto, las florecillas permanecen, eternamente, vivas y frescas sobre el prado en el que cayeron, junto al cabello trigo y miel de la amante eterna de un pastor sin ovejas…

3 Comentarios
  1. Se siente un manar que no cesa en un intenso fluir que no suena, hasta llegar a los pies de una diosa, que mira distraída si le alcanza. Intenso y muy tuyo. Felicidades.

  2. Muy muy bueno, y tierno, sobre todo tierno.

  3. Gracias, Pedro y Eloy. Lo escribí para limpieza de mi interior.

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