Náufrago, entre dos vidas náufrago. Se hunde una vida y flotan los recuerdos a pedazos, recuerdos a los que te aferras para no ahogarte. Pero al sujetarte no flotas, te hunden, ellos te hunden… pesan demasiado. Esos recuerdos a los que te agarrabas están hechos de madera podrida. Y tocas fondo. No tienes fuerzas, sabes que en ese fondo frío y solitario acabarás ahogándote en vida. Intentas subir a la superficie, y cuando sacas la cabeza descubres que algunos recuerdos aún siguen ahí. Temes volver a cogerlos, porque sin razón alguna ahora flotas, inexplicablemente flotas. Incluso puedes ver tierra, aunque sigues siendo un náufrago abandonado, perdido entre dos vidas. ¿Llegarás… te ahogarás en el camino? No importa. Flotas, respiras. Sigues vivo. No sabes de qué, pero intuyes que estás cerca de algo. Pero ya no te importa si llegarás a alcanzarlo. Ahora lo sabes. Eres náufrago.
Podridos recuerdos
4 Comentarios



La autodestrucción siempre tendrá un lugar reservado en la belleza.
Pero hay que seguir flotando. Besos Susana.
Flotar, respirar, la ilusión nos mantiene vivos. Me gustó, muchas gracias por compartir.
Si no fuese por la ilusión, qué cierto Nanky.
Gracias a ti por leerlo. Saludos.