El vagabundo roba una bicicleta y, talante y solemne, baja la colina a una velocidad considerable. La libertad ha muerto. Ex manumiso, ex libertario; condenado a la bicicleta, abandonó la libertad que poseía, por una efímera gallardía sobre ruedas. Un carro se atraviesa, lo roza y el vagabundo se desvía; mira con hastío al conductor y luego ¡taz, pum, tracalas! Un camión oblongo que transportaba borregos hacia el matadero, lo empujó diez metros hacia adelante, causando el estremecimiento total de los pasajeros y la muerte inmediata del vagabundo. La libertad murió, en todos nuestros ejemplos posibles, por un síntoma de liberación.
Por un síntoma de libertad
2 Comentarios



Buen relato Julioko. Me gusta la asociación de libertad con un vagabundo. Quizá los seres más libres del mundo sean los vagabundos. No tienen que rendirle cuenta a nadie, y sólo deben ocuparse por comer y un espacio para dormir. ¿Cuantos de nosotros no sólo luchamos por conseguir eso mismo, y a su vez por conseguir la libertad?. Mi voto!.
Saludos!
Rafael Baralt
Gracias por leerme, y si, era el tema central del relatillo: la libertad de los vagabundos.
Gracias por tu voto tambien, saludos, nos andamos leyendo