Se oye un rítmico puf puf de fantasmas paridos desde el otro lado de la ciento sesenta y seis. Y ya van tres. Los inspira-respira, como siempre, no suelen dar resultado en el cese del sofoco despavorido que nos provoca a ambos pensar que la situación se puede volver a repetir: Ilusión, espera neurótica y un desenlace colmado de lágrimas agarrotadas. Pero yo siempre tengo la misma esperanza: Que sea niña, por favor.
Prematuros
4 Comentarios



Muy bonito y lleno de esperanza. Enhorabuena y voto.
Muchas gracias, antoniosib, por tu interés. Me alegro de que lo hayas disfrutado.
Buen micro, Rosa, un saludo y mi voto.
Mil gracias, vimon. Me alegra mucho que te haya gustado. Un saludo!