Es muy tarde o muy temprano, no lo sé con certeza. Lo que si se es que este insomnio me está consumiendo de a poco, pero de manera exponencial. Y vivo mal, muy mal. Dormir se convirtió en un lujo, en una tregua, en un respiro que me da la vida mientras juega y experimenta conmigo. Y mientras tanto los días pasan, y las semanas son eternas. Me levanto al mediodía o a la tarde o de madrugada, ya no acostumbro mirar el reloj. Solo veo mi rostro gastado en el espejo del baño y me pregunto cuándo comenzó esto. Que fue lo que desato este miedo, esta incapacidad de cerrar los ojos y sucumbir al sueño. Cuanto odio estar resignado. Maldición, si supiera cuando comenzó. Si tan solo supiera que fue lo que lo desato, tendría una idea de cómo revertirlo. O al menos la razón como consuelo.
Primavera
2 Comentarios




El insomnio, tremendo enemigo. Buena micro. Enhorabuena y voto.
Que pesadilla el insomnio (curiosa paradoja).