Príncipe Azul
23 de Octubre, 2012 3
4
     
Imprimir
Agrandar Tipografía

Quiero pedir un sujeto más. Un sujeto que tengas las cualidades de Príncipe Azul.

Atento, inteligente y que me quiera más que mamá.

Me dijo que hay alguno que otro, algún individuo que pueda hacer mi sueño realidad de la perfección.

No quiero esperar, sin embargo, quiero conocerlo ya.

¿Estoy loca? Estoy hablando en medio de la calle con un extraño en la parada del bus.

Puede ser.

¿Acaso pretendo tanto? Es un Príncipe Azul. No pido que venga en carroza en tiempos de autos de carrera y semáforos donde vivo yo. No pretendo un castillo pues han pasado los tiempos de la medievalidad. No pretendo ser la reina en tiempo de representación legislativa y menos aún cuando eso implicaría tener obsequios caros que no pretendo usar.

Busco un Príncipe Azul, insisto. Un sujeto capaz de hacerme feliz por lo que me diga por las mañanas y en la noche me muestre las estrellas.

¿Es demasiada mi pretensión para el mundo de hoy?

El extraño que a mi lado está sonríe y sólo asiente lo que acabo de decir. Luego toma su diario y parte en dirección contraria a mi destino final.

Una indudable verdad que alguien me dijo que soy yo misma quien mida el tiempo con corazón como reloj interno; que soy yo misma quien debe mostrarse atenta, inteligente en mis pensamientos respecto a los demás. Aquella misma persona me dijo que debo amar mi vida porque es un regalo que debo disfrutar en libertad. Si todo eso he tratado de hacer desde aquel día que sus palabras invadieron mi corazón ahora me preguntó para qué un Príncipe Azul necesito yo.

He sido ingenua por creer los cuentos que mamá me contaba antes de decirme aquellas palabras que acabo de describir.

3 Comentarios
  1. Interesante cuestionamiento interno, toda una paradoja del querer. Hacen falta los príncipes y princesas, tanto como el quererse uno mismo. Voto y saludos.

  2. Escribo por gusto: hola, amiga, gran escritora (en verdad eso eres); mira que irnos llevando por esa vereda tan conocida (ese famoso príncipe azul), pero que tú, al final, supiste darle un dirección jamás esperada. Te felicito.
    Mi voto
    Volivar

  3. El Príncipe Azul seguirá existiendo gracias a escritoras como tú. Mientras lo escribimos cobran vida, y sueños. No dejemos nunca de soñar y de votar, ahí tienes el mío.

Deja un comentario