Purpúrea sirena
31 de Mayo, 2012 3
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Mi purpúrea sirena baja al cielo del río y me baña no sólo lo que por dentro lleva mi amargura sino mi exigua tranquilidad.

Baila sin piedad sobre mis pies fríos, con torpeza y descaro. Observa mi llanto pero ésto es poco para lo que quiere, quiere una agonía, una inmisericorde victoria, una aflicción eterna y convertirme de una vez en lo que jamás he soñado ser: una sirena.

Me amarra a la dicha los bríos de un caballo que dejó de existir en la montaña, la silenciosa y rosada sonrisa del sol que amanece boyante, las pesadas vacas que rumian lo que queda de la vereda y el perro rubio que jamás me agradó.

Mi purpúrea sirena sigue dando vivos coletazos a los días que llevo plúmbeos en los hombros, me tapa los ojos con sus húmedas manos para entorpecer mi andar y dañar yo con mis pisadas las etéreas margaritas que sembró Magola con tanta paciencia. De mí ya no hay nada que pueda ser rescatado, lo bonito que tenía se lo llevó un gallo en la cresta.

Yo que siempre tuve mis pies en la tierra y la tierra a mis pies, que sólo el viento mecía la mariposa de mis cabellos, me veo inmóvil arrastrada por una sirena que de mí ansía todo hacia un ponto insondable al que jamás anhelé llegar , al cielo de un río al que jamás recé para llegar.

 

3 Comentarios
  1. Un texto no sólo hermoso, sino de una calidad exquisita. Mi más sincero voto para ti, Mercedes.

    • Querida ZusiOns: Es tan gratificante leer lo que me escribes. Mil gracias por leerme y por esas magníficas y reconfortantes palabras. Un abrazo desde la primaveral Medellín.

  2. parece un poema, por lo melódico y metafórico, muy bien
    saludos

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