Sirve de cuerda o de látigo y no es ninguna novedad. Cualquiera de sus nombres hace sombra llegado el caso. El caso es un tema importante y no menor cuando se deja a la sorpresa ser barata con el fetiche. El fetiche es un decir y no nos cimbreemos. No hay necesidad de ninguna deriva ya que no hubo gruta, hendidura, grieta, pozo, injuria, borde, ensueño político, falacia o vehículo motor del después que no haya sido brillante de nervios dilatados entre el límite, el centro y la alucinación tangible de lo echado. A Mauricio M. lo habían enguascado. Entero y por pedido de quien había prometido espesor táctil y escroto cuadrado. Las promesas son las ventosas de nuestra fe. Y la de Mauricio también, que llegó reestructurado como un faisán a la oficina de la concejala Laura Weskamp, la mañana siguiente, donde se la pasó transcribiendo un proyecto sobre la posibilidad de un test de Narcolepsia, todo enguascado y sin bañar.
CxF



No había dado con tus escritos hasta ahora, y he de reconocer que no sabía qué iba a encontrarme con ese título… pero me ha parecido realmente original e impactante. ¡Te sigo!
Se agradece de veras,
Es un título impactante. Por una parte, me parece una versión acida de cien años de soledad. Sin los toques del realismo mágico. Por otro lado, lo encuentro difícil de entender sin las otras partes.