Putos breves (ficción jedionda) XIX
8 de Febrero, 2012 3
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Le pidió permiso para masturbarse. El permiso fue tácito, casi un sentido sobre el fantaseo fue la respuesta. Y lo hizo, y la realidad fue una fantasía cruda, profunda en la cristalización de lo material. Como un monólogo interior, como en el mejor de los teatros fue. Se puso mucha crema en la pija, mucha. Sintió cosas parecidas a estar penetrando. Pero no. Fue constante, silencioso a penas, organizado de modo real. Vio todo en un giro positivo y se acabó todo el pecho. Pero algo le pidió más. Fue una exigencia propia, única, personal. El trasfondo verdadero de la forma fue. Agarró su leche y, de a poco, se la fue metiendo en la cola. El orto sonó mejor y, ahí, se abrió los cachetes frente al espejo empotrado y en un intento de pedo, veloz, la tiró toda para afuera. Fue tan íntimo aquello que parecía estar solo. Pero estaba el otro.
3 Comentarios
  1. Opino que es un texto comprometido únicamente con su particular voluntad expresiva.

    Es un verdadero tour de force, en donde se le otorgan niveles trascendentales a una vivencia rayando en lo escatológico,

    Todo ello a fuerza de talento y brío de pluma.

    Creo que el sentido de esta composición, que al mismo tiempo impresiona y fascina, no desmerece ante los de maestros como Henry Miller o Charles Bukowski.

    Felicidades, es una tentativa valiente y muy lograda.

    Gracias!

    Atte

    Ademir

  2. “la realidad fue una fantasía cruda, profunda en la cristalización de lo material” Muy bueno, gracias por compartir. Saludos

  3. ya el titulo invita poco a curiosear pero como es tan repetitivo, hoy pudo mas el fisgoneo.
    y…
    bueno ya se donde no fisgonear. :S

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