Putos breves (ficción jedionda) XXII
14 de Febrero, 2012 3
0
     
Imprimir
Agrandar Tipografía

Esto le pasó al puto que cuando camina siente que una mano se posa en su cabeza para acariciarlo. Esto fue cuando lo miró al otro y no supo qué decir. El otro hablaba, sólo eso. Demás está decir que el otro, en este caso, sí importa pero limitémonos a llamarlo “el otro”. Por ahora. Por culpa del otro fue que perdió noción del tiempo. Un rato. Eso le gustó y ahí, o más tarde quizás, se dijo para sí (pensó) que “eso” que le estaba sucediendo no tenía nada que ver con algo parecido a la, digamos, felicidad. Pero tampoco aparecía la desdicha o el abominable hastío. No. Era algo distinto. Ahí, perdido por culpa del otro, que hablaba y decía que su familia era un grupo de personas viviendo juntas, no había una dependencia total pero al mismo tiempo la había. Ahí. En un decir, el puto que cuando camina siente que una mano se posa en su cabeza para acariciarlo se estaba divirtiendo tanto con el otro que creyó, ahí, por un momento a pesar de estar perdido temporalmente, que había algo de plenitud en esa diversión a pesar de no poder definir nada. Ni medir nada, tampoco, dejó de entender el sentido de la medida y creyó, en eso que se decía, que dejaba de medirse con los demás. Era amor.
3 Comentarios
  1. Casi un poema, felicitaciones y gracias por compartir. Saludos.

  2. Desengaño, aciaga toma de conciencia y resignación. Buena lectura interior del personaje. Una adición más de valía para esta formidable serie literaria.

    Saludos!

  3. Esta sin duda es una forma original para describir el… ¿amor?

    Excelente.

Deja un comentario