La sala estaba desierta, todo en orden, en su sitio, y así
había sido durante miles de años.
El polvo era el dueño de aquello y la humedad
su señora, la soledad añoraba un atisbo de compañía y el silencio reinaba .
El pianista entró y se dispuso en medio de aquella sala. Se arremangó y empezó a mover los dedos en el aire tocando una pieza hace tiempo olvidada. Tocaba y tocaba y ni el tiempo pudo obligarle a
parar.
El polvo seguía en su sitio, inmóvil, la humedad impasible suspendida, la soledad quedó satisfecha y el silencio… el silencio recobró vida.




Magnífico. Me ha encantado ese: “y el silencio… el silencio recobró vida”. Un abrazo compañero. ¡Nos leemos!
¡¡¡Escalofriante, Edu!!
Buen micro, saludos y mi voto.
¡Gracias por vuestra lectura y comentarios! Se agradecen de verdad. ^^
Un abrazo.
Pues aquí otra que te sigue. V
Muy bonito Edu, te voto. Aunque no he entendido cuando dices que el silencio primero reinaba y después cobró vida.
Estas lineas me has recordado a una escena de El Pianista, de Roman Polanski. Me ha gustado leerte. Te dejo mi voto.
Un saludo.