Réquiem al amanecer
14 de Mayo, 2012 4
8
     
Imprimir
Agrandar Tipografía

Las gotas de rocío cubrían tu edredón morado, ese que tejió una tarde invernal. Tú no sabías que decirme, yo te miraba sin hablar. Ambos temblábamos, pero no de frío, y es que los dos sabíamos lo que habíamos hecho la loca noche anterior. En un estado de inercia, causado por el añejo que inundaba nuestros alientos, nos miramos con pena, con desazón, con desengaño. Y seguimos sin hablar, un montón de aguijones recorrían mi espalda, aún estaba medio mareada. El sol y el alba llegaron como por separado, pero para nosotros fue igual. Ya no habían más estrellas, ya no había más noche, ya no quedaba wisky. Ya no había nada más para nosotros allí, y pensar que la noche anterior fue nuestra, entera para nosotros, con toda su eternidad.

Ahora sólo quedan unas ramas desiertas, un edredón manchado y unas etiquetas azules. Por un momento, sentí cantar el alba.

4 Comentarios
  1. Muy bueno tu relato del “dia despues”. Como veo que es tu primera publicacion en esta red, te doy la bienvenida, un saludo y mi voto.

  2. Excelente debut. Enhorabuena.

  3. Lucía Avellaneda: telicidades por haberte decidido a pertener a los falsarios; aquí nos hacemos amigos; aquí nos criticamos, pero todo para ser mejores escritores.
    En cuanto a ti, Lucía, creo que serás una de las escritoras más leídas y comentadas, pues se ve que sabes este oficio, tan demandante pero tan atractivo.
    Bienvenida.
    Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)

  4. Qué bonito ha sido captar ese instante. Enhorabuena y voto.

Deja un comentario