-Hola, soy Nimiedad, aunque todo el mundo me llama Nimi. ¿Puedo ayudarte?
El niño, recostado en el suelo, levantó la cara que escondía entre sus brazos, miró al hada sorprendido y dejó de sollozar por un momento.
-Vamos, pequeño, ¿qué te ocurre? A mí me lo puedes contar. ¿Te has perdido en el bosque? –añadió con voz melosa.
Ruslán –que así se llamaba el niño- más tranquilo, balbuceó:
-No,… no es eso. Es que tengo que llevar el destello de la luna y el fulgor de las estrellas al Espíritu del bosque, pero…no sé cómo. Rompió a llorar de nuevo.
Nimi movió sus alas al tiempo que sonreía.
-Ah, tesoro, ven conmigo. ¿Alguna vez te miraste en el Manantial de la hiedra?
Ruslán negó con la cabeza y se puso en pie.
-Anda, sígueme –le pidió Nimi con cariño.
Rodearon el viejo roble y se encaminaron por el sendero hasta tropezar con el nacimiento.
-Acércate, tesoro, y dime que ves.
Cuando el pequeño inclinó la cabeza, el reflejo de su rostro sobre las aguas limpias y transparentes, destelló como la luna y fulguró como las estrellas.
-Ves qué fácil –y le guiñó un ojo-. Ya puedes llevarle al Espíritu del bosque lo que te pidió.
El niño, contento por haber entendido, la besó y, muy ufano, se alejó de allí con paso seguro.



Me encantó la atmósfera de magia de tu micro. Muy bello.
Gracias Rosemarie por tu comentario. Me alegra que hayas disfrutado con su lectura.
He pasado un momento muy agradable, leyendo este micro. Gracias por compartir.
Gracias a ti, Nanky, por leer y comentar.
Julieta!! Tierno y muy lindo! Me ha gustado mucho!
Un abrazo!!
Felicidades Julieta. Una historia mágica envuelta en cotidianidad en un ambiente de cuento. Tranquiliza saber que existen hadas que nos ayudan a descubrir que, a veces, lo que nos parece imposible de conseguir esta a la vuelta de la esquina. Solo necesitamos que esa mano amiga nos coja para enseñarnos el camino.
Gracias por compartirlo.
Gracias Pedro por tu mensaje tan positivo y tan lleno de esperanza.
Pasa muy buen día.