Ruslán y el Espíritu del bosque
24 de Enero, 2012 7
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bosque1

-Hola, soy Nimiedad, aunque todo el mundo me llama Nimi. ¿Puedo ayudarte?

El niño, recostado en el suelo, levantó la cara que escondía entre sus brazos, miró al hada sorprendido y dejó de sollozar por un momento.

-Vamos, pequeño, ¿qué te ocurre? A mí me lo puedes contar. ¿Te has perdido en el bosque? –añadió con voz melosa.

Ruslán –que así se llamaba el niño- más tranquilo, balbuceó:

-No,… no es eso. Es que tengo que llevar el destello de la luna y el fulgor de las estrellas al Espíritu del bosque, pero…no sé cómo. Rompió a llorar de nuevo.

Nimi movió sus alas al tiempo que sonreía.

-Ah, tesoro, ven conmigo. ¿Alguna vez te miraste en el Manantial de la hiedra?

Ruslán negó con la cabeza y se puso en pie.

-Anda, sígueme –le pidió Nimi con cariño.

Rodearon el viejo roble y se encaminaron por el sendero hasta tropezar con el nacimiento.

-Acércate, tesoro, y dime que ves.

Cuando el pequeño inclinó la cabeza, el reflejo de su rostro sobre las aguas limpias y transparentes, destelló como la luna y fulguró como las estrellas.

-Ves qué fácil –y le guiñó un ojo-. Ya puedes llevarle al Espíritu del bosque lo que te pidió.

El niño, contento por haber entendido, la besó y, muy ufano, se alejó de allí con paso seguro.

7 Comentarios
  1. Me encantó la atmósfera de magia de tu micro. Muy bello.

  2. He pasado un momento muy agradable, leyendo este micro. Gracias por compartir.

  3. Gracias a ti, Nanky, por leer y comentar.

  4. Julieta!! Tierno y muy lindo! Me ha gustado mucho!
    Un abrazo!!

  5. Felicidades Julieta. Una historia mágica envuelta en cotidianidad en un ambiente de cuento. Tranquiliza saber que existen hadas que nos ayudan a descubrir que, a veces, lo que nos parece imposible de conseguir esta a la vuelta de la esquina. Solo necesitamos que esa mano amiga nos coja para enseñarnos el camino.

    Gracias por compartirlo.

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