Sabanas de terciopelo
22 de Junio, 2012 5
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Una cama y sabanas revueltas, en una habitación iluminada a medias, solo se puede adivinar el contorno de dos cuerpos entrelazados.

Unidos en un beso que no da lugar ni siquiera a un suspiro, en un encuentro que parece haber detenido al tiempo. Solo existe la perfección en cada caricia, como si se conocieran de memoria…cada partícula se vuelve vulnerable.

Las manos parecen de terciopelo en cada caricia, el placer se confunde con el dolor cuando los cuerpos se contorsionan en la penumbra de una velada que comienza a despedirse suavemente, siendo testigo de una noche perfecta.

El sol parece correr las cortinas y se mete en la cama iluminando los cuerpos que parecen de bronce, brillantes, con gotitas de sudor esparcidas por doquier.

Evangelina abre sus ojos a medias, aun no puede creer el placer que sintió, jamás pensó que alguien la haría sentir tan mujer, a pesar de sus 32 años y de tantas historias vividas, hoy se da cuenta que el amor la encontró a ella después de haberlo buscado tanto y siempre en vano.

Siente el abrazo en su cintura, entonces gira despacio y se queda mirando ese rostro perfecto que la hace tan feliz; besa esos labios entreabiertos y todo parece volver a empezar.

Solo que ahora el sol es el testigo perfecto y el día descubre la armonía de dos cuerpos que se encuentran una vez mas,mientras Evangelina acaricia el largo pelo rubio….de María.

5 Comentarios
  1. Vaya me ha encantado, me ha gustado el final cuando das a conocer a la amada de Evangelina. Tienes mi voto :)

  2. Javier, has llevado muy bien hasta el final al lector en esta escena de cama tan placentera pra las dos protagonistas. Saludos y mi voto

  3. Hola! Bueno, me ha gustado mucho como has creado el ambiente alrededor de las amantes, así que te dejo mi voto. Saludos!

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