Seduciendo a mi perdición
16 de Junio, 2012 3
3
     
Imprimir
Agrandar Tipografía

Este puñal que se clava en mi pecho me está matando. Está acabando con mis fuerzas y me hace sentir la guadaña próxima. Mas un irresistible ardor me corroe por dentro. La sangre que cicatriza la herida que nunca termina de cerrarse.

-”Terminarás por matarte, o peor, vas a volverte loco”. Mis amigos lo repiten, mi familia me suplica. Pero me he vuelto esclavo de esta soga que aprieta mi cuello, un abrazo apasionado que me hace perder el conocimiento. Rompo mi camiseta y a pecho descubierto comienzo a dar saltos, bebiendo mi propia sangre que se derrama en una copa rota con cristales dentro. Mis ojos en blanco iluminan mi camino.

Exhausto tras cada noche de pasión en su lecho, rodando por el suelo al llegar al orgasmo. Con una capa de sangre adornando mi pecho, el vello chamuscado por querer jugar con fuego. Adicto a una droga que me mantiene vivo cuando pienso que me muero.

3 Comentarios
  1. Es curioso y no dejo de comprobarlo siempre las cosas tan bellas que se pueden trasmitir desde el dolor.¿Es el desamor una fuente de belleza? Al menos tu poema me ha demostrado que sí. Mi voto.

  2. Hermoso y terrible. Mi voto

  3. En respuesta a ZusiOns, yo creo que el dolor inspira más que la alegría, que el bienestar, no sé… quizás por eso los que caminamos con la imaginación y la creatividad podemos lidiar mejor con ese dolor, haciéndolo parte de nuestras creaciones… Un saludo a los dos y gracias!

Deja un comentario