Sentado en el nogal
14 de Septiembre, 2012 4
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Vivía una pequeña gota en la hoja de un nogal, pasaba allí sus días a la sombra de las ramas y las noches entre canciones de etérea belleza.

Jugaban en ella las estrellas al pasar, nuevas historias compartía al alba al despertar; no era de aburrimiento su existencia manchada pues a las aves que al paso saludaba.
Una a una las contaba al ritmo de aleteos sin igual, cada trino en sinfonía.
Mas a veces dudaba, si acaso una gota en un árbol debía estar.
Decidió emprender un viaje a dónde quizá no brillaba dulce su sol, deslizó en otras hojas para buscar su ideal, más sin notarlo al llegar al piso ya pesaba la mitad.
Se movió con el viento hasta un monte cercano, a buscar el océano que contaban sus hermanos; más en la cima no vió nada más que un frío prado que dejo muy atrás.
Intento volver a su hogar, angustiada de no lograr su aventura culminar; más a pocos metros de su antiguo nogal, se perdía su última parte sin lograr jamás descanso.
Es extraña la ambición de una gota de convertirse en un mar, más la locura de la vida nos lleva a soñar; aunque al final acabamos sin llegar al mar, no vale la pena llorar desde una hoja de nogal.
4 Comentarios
  1. Siempre es un gusto enorme leer tus escritos Leo. Este en particular tiene un toque de magia que me cautivó. Hermoso!
    Mi voto y un abrazo amigo mío!

  2. Original relato redactado casi todo en verso. Felicitaciones y mi voto.

  3. Como dice Vimon, muy original. Me encantó, Yamino

  4. Si no hubiera gotas que sueñan convertirse en mar, la vida sería muy gris.

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