Se acordaba perfectamente. Si cerraba los ojos, tras unos segundos de nada, podía verlo. Veía sus manos. Se imaginaba cegada, en un primer momento, por el sol. Era muy consciente de sus tobillos. Sentía la fuerza en la palma de sus manos. Notaba el cascarón, en una inerte oposición. Se acordaba de la espera, de la ansiedad. Y rompió la cáscara que la albergaba, sabiendo que no había vuelta atrás. Estaba fuera. Sola y sin dique. Tuvo miedo. Se acordaba perfectamente. Si el mar no te asusta, no necesitas un dique. Quizás una boya. O simplemente una playa que te recuerde que tus olas pueden romper en su orilla.
Seré la marea
4 Comentarios



Lela Maio: muy hermoso micro; te felicito; tienes talento y seguramente vas a ser muy leída(o); felicidades. y adelante, el camino es arduo y estrecho, en donde sólo caben las-los grandes, como parece que eres tú. Parece, porque es poco lo que has publicado. Luego hablaremos, cuando tus textos sean en mayor número, si así lo decides.
Atentamente
Volivar (Mi voto)
Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)
Me muestra la debilidad del personaje. Me gusta como lo expresas.
Una micro de una calidad exquisita Lela, un uso de las palabras que deja sin aliento. Me hiciste llegar hasta esa playa y sentir la presión del cascarón. Muy bueno, mi voto.
Me gustó mucho, sinceramente. Te dejo mi voto.
Saludos.