Ingresó a la oficina pública de jubilaciones con un carpetón repleto de folios bajo el brazo. Buscó un asiento, paciente, y aguardó su turno. Cuando la funcionaria gruñó su número, se acercó a la ventanilla con paso tranquilo y comenzó su explicación del motivo del trámite. Le dijo que era la quinta vez que iba, y que esperaba que ella se mostrase más competente y considerada que el hombre que lo había atendido con anterioridad. Ese de dientes amarillos y mal aliento. El empleado mal educado y prepotente, que ostentaba el cuello sucio de su camisa y el cabello grasiento. El que cada vez lo obligaba a esperar horas mientras deambulaba por la oficina bromeando con sus compañeros. El que siempre le pedía un nuevo papel que debía traer al día siguiente. Ese que encontraron muerto a martillazos la noche anterior en un callejón.
Siembra vientos
14 Comentarios



Fantástico. Yo el otro día estuve de las 8 de la mañana a la 1 de la tarde en una sede de mi obra social. Me fui con ganas de matar a martillazos a todos los empleados de los cubículos que, entre cliente y cliente, se iban a tomar café y a bromer con los colegas.
Un final un poco drástico, pero me siguen encantando los mini personajes que montas, yo de ella no me andaría con rodeos y se lo solucionaría rápido jaja
Buen micro, Sergio
Muchas gracias, El_Wasso y Beatriz
Es cierto que a veces la impotencia te lleva a pensar situaciones un tanto violentas ante ciertos personajes… 
¡Saludos!
Muy buen micro, bien llevado con un final excelente.Saludos
Gracias, Nanky. Un saludo
hola Sergio, excelente me gusta mucho el microrrelato, el final jajaja, quien no quiere matar a esos funcionarios que nunca prestan un buen servicio, bueno Sergio cuando vi el tema me imaginé otra historia, creo que hasta ahora no encuentro el por qué ese título, puede ser una expresión que no conozco, pero el título da mucha curiosidad y gracias a él se me vino un cuento a mi cabeza.
Por otro lado me gusta mucho lo que has escribo, sólo una pequeña sugerencia en la parte (…) el hombre que lo había atendido con anterioridad. Ese de dientes amarillos y mal aliento (…), creo que ese punto seguido no va, no sé si me equivoco pero podría ser una coma, pero eso queda tu elección porque igual, el sentido del párrafo no se pierde.
Un abrazo, felicidades.
Natalia
Natalia, “siembra vientos” viene del refrán que yo al menos conozco como: “el que siembra vientos, cosecha tempestades”. Que es la idea aproximada de lo que estuvo haciendo el empleado en cuestión. Y vaya tempestad que cosechó

Después podés colgar ese cuento que se te ha ocurrido
En cuanto al punto y seguido, lo que intenté al separar los comentarios con los puntos, fue remarcar más cada uno de ellos. Pero puede ser una coma… La verdad es que no lo tengo claro.
¡Un abrazo y gracias!
jajajaja, listo gracias por lo del refrán, si queda amigo, pero no todos los lectores podríamos saberlo, como decimos acá “chévere gracias”, un abrazo Sergio, hasta pronto.
Natalia
jajajaja, listo gracias por lo del refrán, si queda amigo, pero no todos los lectores podríamos saberlo, como decimos acá “chévere gracias”, un abrazo Sergio, hasta pronto.
Otro para vos, Natalia.
Nos leemos
Muy bueno!!, me has hecho sentir que estaba sentada, esperando a que algún listillo me atendiera para que al final te digan eso de “vuelva usted mañana” . Excelente relato. Enhorabuena!!
Gracias Soraya
me alegra que te haya gustado.
¡Saludos!
Felicidades Sergio, muy buen micro. Debió ser una fuerte tempestad para que el martillo hiciera lo que hizo.
Gracias Pedro. Una tempestad de martillazos
Gracias por comentar. ¡Saludos!