03 feb 2012
Aquel día, un joven muchacho, lloraba en plena calle por las dificultades y penas que le aquejaban, llegando incluso al extremo de maldecir su existencia y blasfemar contra todos los dioses.
De repente, apareció cerca suyo un anciano ciego. Sonriente, iba sorteando las piedras del camino con su bastón, guiándose sin ayuda de nadie.
En ese momento, el joven se secó las lágrimas, aliviado. Había comprendido una valiosa lección. Sin más, regresó feliz a sus quehaceres.
6 Comentarios


Hermosa lección de vida, y bien narrada.
Un saludo, Erich.
Gracias julieta,todos necesitamos obstáculos a veces para guiarnos en nuestro camino, como los ciegos
Muy bueno el micro y el mensaje. As veces necesitamos mirar al rededor y ver que no somos los únicos a sufrir. Felicitaciones.
Así es rosemarie, pero es qué además.hay qué de darse cuenta.de qué todo camino tiene piedras y qué cómo decía antes, necesitamos obstáculos para guiarnos…un poco cómo el ciego.del cuento
Besos a todos y todas
Con muy pocas palabras, un gran mensaje!
Saludos!
Gracias carmen me alegro qué te hasta gustado…
Besos