Sueño crónico
15 de Enero, 2012 15
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Tampoco esa noche pudo dormir. Se levantó con el feroz ronquido de su mujer apuntalado entre párpado y párpado a dormitar en el sillón de la sala, conciente no obstante de que, como tantas veces, aquel último esfuerzo de cordura sería en vano. Lo habían probado todo ya. Terapias, pastillas, almohadas ortopédicas, tapones de distintas densidades para los oídos y nada había funcionado. Emparedarla no era una opción. Como asiduo lector de Poe él sabía que de hacerlo, el ronquido sólo incrementaría (si era esto posible) sobrenaturalmente hasta estremecer las paredes de la casa toda y el edificio entero y que el ronquido vengador lo seguiría por las calles y lo atormentaría en la oficina y en cualquier camino. En aquel momento de la vida y a esas alturas de la madrugada sólo quedaba el suicidio como opción. Salio al balcón de aquel segundo piso, trepo el barandal y sin más que pensar se dejo caer por fin hacia el descanso. — La señora Pérez es un ejemplo de fidelidad y devoción—sí, mira que pasarse los cinco años que tiene el marido en estado vegetativo, día y noche, a su lado. La pobrecita no hace ya más que dormir.

15 Comentarios
  1. Jjajajajajaja, fantástico!!!

  2. Ayyyyyyyyyyyyyy pobrecito… jejee está muy bueno, la ironía de la concomitancia con el felino dichoso me encantado, con la sonrisa me redimiste del terror. Abrazos ains pobre pobre…

  3. Excelente, me gusto muchísimo. Gracias por compartir.

  4. Muy bueno! Felicidades!…M

  5. Jajajajajajajajajajaj…buenísmo! Muy bueno.

  6. Muy bueno. Es una frecuente realidad.

  7. Muy divertido. Haces que el señor nos cause lástima al tiempo que risa.
    Espero que tus suegros no acaben así… Jajaja
    Un abrazo!
    Luna

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