En un pueblo que se llamaba Visavis la perdí sin apenas saber que la tenía. Los pasos acercándose a la puerta y el rebuscar de las llaves en el bolso dieron el toque de queda, era el momento de vestirse rápidamente y disimular.
- ¿Qué estabais haciendo?- Preguntó mamá desinteresada.
- Comiendo chocolate- Contesté yo, mientras una lágrima seca se ahogaba en la comisura de mis labios. Si hubiera llegado antes…



Muy buen micro, muy potente. Felicitaciones.
Muchas gracias Nanky, a veces lo que no se puede decir es lo que más estamos deseando “sacar”. Gracias.
Tan interesante como conciso… Indica mucho sin decir, prácticamente nada.
Muchas gracias Erg
Enhorabuena, palabras con mucha profundidad para el entender.
Un saludo Rosa.
Muchas gracias Amerika
Yo lo hubiera seleccionado.
Me gusta mucho Rosa, Felicidades,
¡Muchas gracias, Pedro! Espero textos del calibre de la rebelión de los sueños amantes. ¡Eres un crack!