Todos los silencios del mundo se reunieron un buen día en la punta de la lengua. Iban convocados por el Mayor, el absoluto e innombrable…
La razón? Nadie lo dijo y quedo muy claro; sin palabras de más o de menos no hubo más que mirarse y asentir con la cabeza ante tal contundencia. Quedo así aquello asentado en actas que firmó todo mundo bajo el concepto de enterado y con la enmienda de no decir, so pena de exilio, ni pío de aquello.
Sin adiós de por medio que dilatara la partida regreso cada quien a lo suyo y…



¡¡Sin palabras!! Gracias por compartir. Saludos
…y?
¡más por favor!