Se dicen bobadas como que las mujeres al suicidarnos solo queremos llamar la atención. Yo la llamé, y mucho, pero realmente me tiré desde el quinto y, además, de cabeza. En mi locura no miré hacia abajo para evitar aplastar a alguien, pero, ¡para qué!, si yo misma no me importaba. Abrí la ventana y salté. No contaba con la grúa elevadora del limpiacristales. Él tampoco contaba conmigo, claro. Ahora, después de diez años casados y mucho psicoanalista, rememoramos el día en que, como él dice, le caí del cielo. Nos queremos mucho. ¡Lo nuestro es para llevarlo a Hollywood!
Un golpe de suerte
2 Comentarios



Muy bueno, Lengua, gran desborde de imaginacion en una cuantas lineas. Un veradero micro. Felicitaciones y mi voto.
Lalenguasalvada: con este micro te consagradas como gran especialista en tal estilo literario. Qué ingenio.
Felicidades
Volivar