Despierto y me encuentro en un lugar totalmente vacío de alma y corazón. Lo cierto es que a pesar de ello no me puedo quejar. Disfruto de todos y cada uno de los servicios de los que dispones un hotel de 5 estrellas gran lujo, y éso que no he hecho absolutamente nada en mi vida: me alimentan gratis cada día, estoy duchado y limpio veinticuatro horas al día sin parar, puedo dormir y descansar eternamente si quiero (lo mejor es que nadie me molesta), me pasean por donde me apetece; no debo saludar a nadie ni poner caras para intentar caer bien a nadie. Mi vida es un chollo. Cualquier dolencia del tipo que sea, tengo servicio médico a mi hogar durante toda mi estancia en este apartamento. Lo que he decidido hacer es decorarlo. Lo encuentro bastante lúgubre, soso y con muchísima falta de personalidad. Ya he tomado las medidas; pero son bastante irregulares. Aunque no sé para que malgasto mi tiempo, si me faltan menos de tres meses para conocer a mis progenitores y ver la uz del día. Mi vida es un lujo.
Una vida de lujo


