Era alguien con instintos encontrados. En cuanto a política, no simpatizaba ni con derechistas, ni con izquierdistas, y pensaba que ser apolítico era, en el mejor de los casos, ridículo, y en el peor, cobarde. Era una persona de puntos de vista fuertes, enjuiciadores, pero tan pronto anunciaba sus opiniones las lloraba, arrepintiéndose de haber dicho lo que consideraba pronunciamientos sin rigor, o, con más frecuencia últimamente, sandeces. Nunca estaba satisfecha con lo que decía, pero no podía callar. Veía todos los lados de la cuestión, y predecía y abrazaba y analizaba cada ángulo, y se convencía de que la única solución yacía en el continuo. Aborrecía, sin embargo y ante todo, el relativismo. Sus días se escurrían en la contradicción. Sus encontronazos ideológicos con las pocas amistades que mantenía y con conocidos de toda índole le provocaban algo de náusea pero no lo suficiente como para renunciar a ellos: ni a los amigos ni a las discusiones. Podía decir que era bastante feliz, con la felicidad que causan la incomodidad y la insatisfacción de no representarse ante el mundo como realmente pensaba que era, porque nunca abandonaba la esperanza de que algún día sí, podría alcanzar la serenidad absoluta que creía vislumbrar en un estado de duda permanente.
Unamuniana
5 Comentarios




Anarua: qué situación la que narras; remar siempre contra la corriente, en lugar de seguirle la corriente a los demás. Ah, pero como dices, eso, a algunos los hace felices, como afirmas, viviendo en un estado de duda permanente. ¡Qué vida! A mí me causaría gran incomodidad, estas siempre en continuas luchas ideológicas, en la contradicción.
Te felicito por expresar tan bien esta postura de algunos, sí, de algunos nada más, por fortuna..
Mi voto
Volivar
Gracias,Volivar, por tu comentario y por leer siempre con tanta atencion… Es eso, la felicidad de la contradiccion. Hace tiempo que no estaba por aca y he regresado; espero poder leer tus ultimos relatos y ver que mas esta pasando por estos lares!
Nanky…. amigo, ¿qué pasa contigo? que nos valga gorro eso de los puntitos para pasar a portada; si alguien va a ese cajón, aunque no tenga méritos, ni modo; muchos de los mejores no están en portada, y no hay que desanimarse, ahí tienes ese de Mariav; La Rosa Mosqueta, que no tuvo más que tres corazoncitos, pero que merece muchísimos, y ella, como si nada.
Así debemos ser, creo yo; debemos de escribir, nos aplaudan o no; nos lean o no; si se puntean o no nuestras narraciones, pues cada quien… nosotros a lo nuestro, es decir, a ser mejores escritores cada día.
Así es que, espero con ansias tus relatos tan literarios.
Ah, otra cosa: los de Gudea de Lagash, pocos pasan a portada, y a ella no le importa; sigue publicando, sabiendo que si no la sabemos valorar, ella se valora por si misma, y alllí la tienes, que ya le han publicado un libro o no se cuántos, en su patria.
Un saludo.
Volivar
Estimada Ana, le has sacado una fotografía a mi mente, con eso de “Sus días se escurrían en la contradicción” , aunque no aborrezco el relativismo, las ideas ondean en un mar de dudas y un abismo de certezas. Gracias por compartir.
Gracias a ti por leer y por comentar, Nanky. Eres de los que de verdad aportan a este foro, no solo con sus creaciones, sino con sus interpretaciones de lo que aqui leen, para inspirarnos a seguir escribiendo, compartiendo y mejorando…