Vacío… silencio. No siente nada o no sabe lo que siente. Escucha atenta, pero no oye nada. No siente nada. Solamente observa.Vacío, pero no dentro de ella… o quizá si. No lo sabe. Y espera.
Quieta. En silencio, intenta escuchar pero no tiene nada que decir.No hay dolor, sino alivio. Algo que pesaba mucho ha desaparecido pero… ¿qué?
No hay tristeza, sino indiferencia. Quizá, por eso tampoco sonríe. Soledad que no duele, pero se siente en el cuerpo. Cala, lenta, y se esconde bajo la piel.
Y entonces… ¿qué te falta? ¿Qué te pasa?No lo sabe y por eso, intenta encontrar la respuesta.
Una mueca de incomprensión dibujada en su rostro. La cabeza, ligeramente ladeada y los ojos, abiertos en dos enormes interrogantes.
Se mira… atenta. Se observa… inquieta. Se ve… diferente.
Y pone más atención a lo que quiere decirse pero ninguna palabra llega a salir de sus labios. Su boca, inmóvil, sellada en una espera rosada.
No reconoce el reflejo en el espejo. Sin embargo, hay algo conocido en esas formas, en esos colores. Podría ser ella, que ha decidido volver después de tanto tiempo.
Pero… está cambiada. Sonríe.
Calma. Tranquilidad. Seguridad.
¿Es ella? ¿Soy yo?
Si…



Muy profundo, me gustó mucho. ” Su boca, inmóvil, sellada en una espera rosada”. Felicitaciones y gracias por compartir. Un gran saludo desde Buenos Aires.
Gracias por tus comentarios, Nanky. Siempre me animas a seguir!!
Saludos!!
Un buen microrrelato, con algunas frases realmente buenas. Sigue así
Gracias Kaztyr! Seguiremos o al menos, lo intentaremos!
Saludos!!
Una hermosa manera de contar que una persona vuelve poco a poco a ser dueña de sí misma. ¿Me equivoco?
Aunque es un tanto abstracto, hay poesía en tus frases Carmen. ¡Enhorabuena!
Pasa muy buen día.
Un abrazo.
¡Hola, Julieta! No. No te equivocas.
Muchas gracias por tus comentarios, siempre tan positivos y que tanto me animan.
¡Un abrazo enorme!
WOW!
Gracias Taiku!!