Pensando cuántas veces tendré que aguantar tu frialdad controlada, tu manipulación entre bromas, tu dictatorial visión de esto, tu humor cambiante… buscando tu lado tierno, ese escondido por ahí en algún rincón que sale sólo una vez al mes y que ojalá se quedara un rato más. Ese lado que me enamora, esa ternura real, ese amor que escondes y te es difícil demostrar, pero me exiges como si para mí fuera fácil.
Yo también tengo un lado frío, pero tú siempre me vuelves de flan, al lado tuyo mis barreras de a poco ceden, pero creo que las mantendré altas y subirán nuevamente. Te demostré afecto y no me lo correspondiste, la embarraste, lo sabes y no lo has arreglado. Quizás sea algo simple, algo poco trivial, pero para mí los detalles son los más importantes. Un mensaje, una llamada, para mi vale tanto como un beso de verdad.
No esperes que corra de vuelta a tus brazos como si nada, porque no pasará; he puesto guardias en la entrada de mi puerta, he tratado de cerrar un poco mis sentimientos, de ver las cosas con claridad, mi infaltable objetividad de todo. A veces siento que tú mismo me impides avanzar, que tu lado “irónico” que un día me llevó a prestarte atención, ese mismo que hoy me hace querer olvidarlo todo. Es un mero sentimiento momentáneo quizás, pero el sólo de hecho de pensarlo es muy importante para dar los siguientes pasos.
Veremos si es hacia la recompensa o al barranco.




Tu micro es un buen ejemplo de sentimientos convertidos en arte. Enhorabuena.