Tuvo la soberana demencia de confiar en mí como si yo fuese honesto y fraternal y no estuviese buscando lo que realmente buscaba y ella no parecía ver. Pero no me juzgues todavía con esos cargados malos ojos que tienes, porque te salvaría de todos ellos y en especial de Isma, y su cuerpo inflado en gimnasio y su humor de parvulario.
-Esto te está matando a ti y también a mí, Eloy, déjalo, en serio- me dijo, y finalmente yo pude más que ella, y no digo tu nombre sino solamente por respeto, pero pude más que tú, te viniste abajo, casi de golpe, y luego esa única lágrima que tal vez imaginé o que tal vez llegó a caer al suelo.
-¿Por qué nunca escribes sobre mí?- me preguntaste un día.
-Ni siquiera te gusta leer, piensas que es de maricas-
-Y lo sigo pensando, pero… no sé, has escrito sobre todas ellas, sobre cómo eran, ¿y a mí qué?, ¿no va a conocerme nadie?-
-Yo no se lo recomendaría-
Aquí lo tienes, encanto, una detallada descripción sobre nuestra inutilidad como pareja. Y si alguna vez te quise supongo que fue porque en algún momento sabía que terminaría por odiarte. Sólo se puede querer así, hasta que te duele y te atraviesa, ¿y eso de enamorarme? Eso para los niños de preescolar y para tu Isma, tu musculoso Isma y, apuesto, su micro-pene y su risa de troglodita y su mirarme como un bobo y preguntar “¿cómo va todo Eloy?”. Pues supongo que bien, Isma, no me puedo quejar, y tú no eres mal tipo, y a esa tía no te la mereces ni en broma, pero bueno, disfrútala.
Desde luego yo tampoco me la merecía, y por una vez no es ego sino humildad. Ya han pasado cuatro años desde entonces, ¿y adivinas quién me ha llamado esta noche simplemente para “hablar”, eh Isma, eres capaz de suponértelo? Ella.
El resto os lo podéis imaginar. No hay que ser morbosos.




Vaya, me gustan los finales felices. Me has sorprendido.
Eloy: eso del amor, amigo, a veces nos hace infelices, pero, por regla general nos trae en las nubes.
Te felicito por tanta inspiración.
Mi voto
Saludos
The winer takes it all, Elos. Saludos y mi voto.