¿Merece la pena?
9 de Septiembre, 2012 4
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CORAZON

Aprieto los ojos con todas mis fuerzas, esperando que desaparezca este

dolor tan fuerte, que me oprime el pecho , que dudo si voy a salir de esta. Ya

es la segunda vez que me ocurre esperando el autobús, camino del trabajo.

Desde que mi jefe nos comunicó que de los cinco administrativos que

trabajamos en la sección de marketing, tres acabarían el mes y…

¡Good bye!….

Lo peor fué hablarlo en casa con mi mujer y mi niña pequeña de tres años.

Mi hija no entiende nada, ¡claro! ¡A su edad!, pero me duele igual o más que si

fuera totalmente consciente de nuestra situación. Mi mujer sonríe y me dice:

” Pero cariño, tu eres el más antiguo de todos tus compañeros,¡Les sale

más caro despedirte a ti que a cualquier otro!”

Quiero creerla y de hecho la creo, pero no puedo evitar pensar: ¿Y si soy

yo uno?

Siento un golpe en el hombro y una voz repitiéndome de fondo:

“¡Señor!¡Señor! ¿Esta usted bien?.

Cada vez lo oigo más claro, más nítido y más fuerte,

hasta que al final lo oigo perfectamente. Abro los ojos y me encuentro tirado en el

suelo todo sudado y sin recordad nada de nada.

“¿Cómo he llegado hasta aquí? ¿Qué me ha pasado?”.

-¿Está usted bien?,¡Llamen a una ambulancia!

-¡No!.Grite como si hubiera visto un fantasma.

-No, gracias, me encuentro bien,gracias. Esta vez con un tomo más amable.

Me levanto de un salto y me siento en la parada del bus, esta es la primera

vez que pierdo el conocimiento.

Al fondo se oyen las sirenas de una ambulancia. Bajan dos personas con

uniforme y empiezan a hacerme preguntas.

-¿Le duele el pecho? ¿A perdido el conocimiento? ¿Es la primera vez que le pasa?….

Me montan en una camilla y me introducen en la ambulancia, me colocan los electrodos del monitor, la

tensión,glucemia, via…. mientras el médico me sigue interrogando.

De repente vuelve el dolor, esta vez era diferente. El enfermero se mueve

más rápido, el médico empieza a mandar, yo cada vez los oigo más flojo.

Noto un vacío en mi cuerpo, una paz que hacia mucho tiempo que no sentía,recuerdos de

mi familia me inundan por todo mi ser, mi mujer, mi hija, mi madre……

No escucho nada, todo esta en calma, es casi como un sueño. Abro los

ojos y veo al médico a un lado y al enfermero al otro lado corriendo y hablando por

un pasillo estrecho.

De repente, como un acto reflejo me incorporo y grito con todas mis fuerzas:”¡ MI NIÑA!”.

Me sujetan y me acuestan de nuevo en la camilla.

Sólo puedo pensar en mi hijita pequeña, mi bebe, mi sirena.

¡Ya la estoy echando de menos! ¡Tantos momentos por vivir!¡Tantas risas por compartir!

¡Dios mio! esta mañana he salido tan temprano de casa, que no me he despedido de mi mujer ni de mi princesita…..¿Acaso no volveré a verlas?¿A sentir su calor, oler su aroma recién levantadas?…

Esta es mi historia, tan triste y tan dura como la vida misma.

¿Será la tuya también?

4 Comentarios
  1. Hola Manuel.
    Relato muy intenso y desgarrador.
    Logras transmitir la angustia del protagonista.
    Me gustó.
    Abrazo y voto.

    PD. Algunos detalles ortográficos

  2. Muy buen relato, Manuel, que descripe con precision el ataque cardiaco y sus causas. Yo tal vez quitaria solamente las dos ultimas frases, que no agregan mucho al relato. Saludos y mi voto.

  3. El relato estremece, tanto más porque muestra una realidad que deben estar viviendo muchas personas, en constante incertidumbre por sus empleos. El final abierto permite abrigar la esperanza de que todo irá bien, a pesar de todo. Mi voto.

  4. Hola Manuel,
    Como dice Richard, es un relato verdaderamente intenso, y pensar que pasa a diario con tantas personas gracias a la crisis mundial. En el fondo dejas un aprendizaje con tu historia, y es que nada es más importante que el amor de la familia.
    Mi voto y un abrazo,
    Rafael

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