Aquella noche hacía un frío terrible, lo recuerdo bien porque mi nueva amiga no paraba de temblar. La había conocido por casualidad cuando paseaba por la plaza del pueblo. Miraba el escaparate de la panadería con una triste expresión. Supuse que tenía hambre, así que entré y le compré un panecillo. Ella me miró fijamente y sonriendo me dio las gracias cuando se lo entregué. Había gastado el dinero que mi madre me había dado para que comprara los huevos, pero no me importó, me puse muy feliz al ver la sonrisa de aquella niña.
Como no podía hacer nada más por ella, decidí irme a casa, pero antes de que lo hiciera, ella me habló.
-¿Cómo te llamas?
-Marcos, ¿y tú?
-Natalia
-¿Natalia? Así se llama mi tortuga
-¿Tu tortuga se llama como yo? Que raro eres
-Rara eres tú por llamarte como ella
Ambos nos sonreímos y entonces escuchamos una voz que me resultó muy familiar.
-Marcos, ¿que haces aquí? -preguntó mi madre cuando se acercó a nosotros.
-¿Y los huevos? ¿No te dije que era para esta noche?
-Lo siento mamá, pero es que he usado el dinero para otra cosa
-¿Para otra cosa? Conociéndote seguro que te lo has gastado en golosinas
-Me ha comprado un panecillo -dijo Natalia para defenderme.
-¿Es eso verdad? -me preguntó mi madre muy seriamente.
-Si mamá, pensé que tenía hambre y se lo compré
-¡Ay Marcos! ¿Y ahora que cenamos?
-Nosotros les podemos invitar -un señor mayor vestido con un largo abrigo negro apareció de repente.
-Abuelo, ¿les vas a invitar a cenar? -preguntó Natalia mientras miraba al señor.
-Claro pequeña, ¿por qué no?
Al parecer, aquel señor era su abuelo.
-Lo siento, pero no queremos ser una carga para usted y su familia -le contestó mi madre.
-No se preocupe, solo estamos mi nieta y yo. Además, es una forma de devolveros el favor por lo del panecillo -dijo el señor mientras me miraba-. Que me dicen, ¿se apuntan?
Mi madre y yo nos miramos.
-Está bien, aceptamos -contestó mi madre.
-Perfecto, entonces pongámonos en camino
-¿A dónde? -pregunté intrigado.
-A la cima del monte Thaba. Hoy es 22, ¿verdad?
-Sí, ahí era donde dónde pensábamos cenar. ¿Conoce la tradición?
-Claro que sí pequeño, claro que sí -me respondió el abuelo de Natalia.
Cada 22 de Septiembre se celebraba por la noche el acontecimiento más importante de todo el año, “La noche de las luciérnagas”. Niños y adultos subían al monte Thaba desde donde podían observar como miles y diminutas luciérnagas aparecían ante sus ojos. Según contaba la leyenda, si hacías una promesa aquella noche se te acabaría cumpliendo al cabo de unos años.
-Marcos, ¿y tu papá? -Natalia se había acercado a mí, mientras que su abuelo y mi madre hablaban más adelante.
-Trabaja en la capital como constructor de barcos
-¿Le extrañas?
-Sí, mucho
-Yo también extraño a mis padres
-¿Dónde están ellos?
Natalia se quedó callada, agachó la cabeza y siguió caminando. Quise preguntarle que le ocurría, pero algo me dijo que no lo hiciera. Durante el resto del camino no hablamos más, tan solo nos dedicamos a escuchar el sonido de nuestros pasos.
Faltaban dos horas para que comenzara el espectáculo cuando finalmente llegamos a la cima.
-Si me siguen les llevaré al lugar que he reservado -nos dijo el señor Antonio, al parecer así se llamaba, era lo poco que había escuchado de su conversación con mi madre.
Caminamos un poco más hasta que encontramos un cartel que ponía “Reservado” junto al nombre del abuelo de Natalia. Nos sentamos y miré la comida que había: arroz, patatas, pan, pollo, chuletas, salchichas, fruta variada…
-¿Todo esto vamos a comer? -pregunté sorprendido al ver tantos alimentos.
-Por supuesto muchacho -me contestó el señor Antonio.
Comimos todo lo posible, pero al final no pudimos con todo. Una vez saciada nuestra hambre, nos pusimos a ver el espectáculo de las luciérnagas. Natalia que había estado sentada junto a su abuelo, se acercó a mi lado y empezó a hablarme al oído.
-¿Tú crees en la leyenda?
-¿Te refieres a las promesas?
-Sí, me gustaría hacer una
-Pues aprovecha ahora que las luciérnagas se están acercando
-Pero necesito tu ayuda
-¿Mi ayuda?
-Sí, es que me gustaría que me prometieras que la próxima vez que nos veamos no nos volveremos a separar
Su petición me pareció muy extraña, ¿por qué quería hacer ese tipo de promesa conmigo? Tan solo nos conocíamos desde hacía unas horas. Yo no podía significar tanto para ella en tan poco tiempo.
Como no sabía que contestarle, al final decidí aceptar lo que me pedía.
-Está bien, ¿que quieres que haga?
-Juntemos nuestras manos y cerremos los ojos
-De acuerdo
-Ahora tienes que pensar en la promesa
-Ya está
Natalia soltó mis manos y se quedó contemplando el cielo oscuro.
-¿Crees que se cumplirá? -me preguntó.
-Esperemos que si -le respondí.
De pronto y sin avisar, el cielo se iluminó y las luciérnagas empezaron a volar a nuestro alrededor. Ella me cogió de la mano y la apretó fuertemente como si tuviera miedo de que aquellos pequeños insectos voladores nos fueran a separar. En ese instante, ninguno de los dos podía imaginar que esa noche iba a significar el comienzo de nuestro cuento de amor.



¡Bienvenido a Falsaria!
Gracias por publicar en la red social literaria.
Un saludo,
El equipo de Falsaria.
Me gustan las luciérnagas…me gustan las historias de amor..así que esperaré el capítulo 2!
Saludos!
Gracias Carmen por el comentario. Espero que los siguientes capítulos sean de tu agrado.
Saludos
Julio D. Cerna: tienes extraordinaria facilidad para el diálogo, para conducir por buen camino al lector; sin embargo, y perdonando, si le pusieras más atención a la sintaxis, sería excelente tu narrativa; por ejemplo, “Faltaban dos horas para que comience el espectáculo, cuando finalmente llegamos a la cima”…
Creo que quedaría mejor si el “comience” lo hubieses puesto en concordancia con el “faltaban”.
Esto no va como torpedo, es como un consejo, como un buen deseo de que progreses en la literatura.
Atentamente
Volivar Martínez
Sahuayo, Michoacán, México
Gracias volivar por el consejo, lo tendré en cuenta para el futuro. Todavía soy novato en esto de publicar y cometo este tipo de fallos. Intentaré hacerlo mejor en mis siguientes publicaciones.
Saludos
Concuerdo con @volivar y al igual que @Carmen esperaré el 2do capítulo…con mejor sintaxis.
Muy buen comienzo!