La noche de las luciérnagas - Capítulo 2
13 de Diciembre, 2011 2
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Portada-luciérnagas

Recorrimos varias calles hasta llegar a la plaza. El mercado fue lo primero que vimos, estaba justo enfrente de la panadería Lux que era famosa por vender unos panecillos con forma de luciérnaga. Antiguamente había servido como hospital durante la guerra, pero cuando acabó, decidieron usarlo como venta de alimentos.

-Recuerdo que de pequeño venía a jugar aquí -dije sonriendo.

Sara me miró como si hubiera dicho algo extraño y después empezó a reírse.

-¿De qué te ríes? -pregunté.

-De nada, olvídalo -contestó con una sonrisa-. Será mejor que empecemos a comprar

Para entrar al mercado tenías que pasar por un gran arco que se sostenía gracias a dos grandes pilares. Cuando por fin accedimos me di cuenta que todo estaba decorado con motivo a la noche de las luciérnagas. Se notaba que faltaba poco para las fiestas.

Estuvimos más de una hora moviéndonos de un lado a otro hasta que finalmente terminamos de comprar.

-¿Ya tienes todo? -pregunté esperando que la respuesta fuera afirmativa porque ya estaba cansado de dar tantas vueltas.

-Sí, ya está todo -contestó ella.

Suspiré aliviado y nos alejamos del mercado. Cuando ya llevábamos algunos minutos caminando, de repente Sara se paró de golpe.

-¿Sucede algo? -le pregunté.

-¿La recuerdas?

-¿De quién hablas?

-De la niña de la foto

Al parecer ella había visto la imagen.

-Mi tía también me lo ha preguntado, pero no se quién es

Sara se quedó callada durante unos segundos hasta que finalmente reaccionó.

-¿Conoces el cuento de la promesa de los dos niños?

-Sí, ¿que tiene que ver eso con ella?

-Tiene mucho que ver. Todas las noches antes de dormir mi madre me lo contaba y según ella, estaba basado en una historia real.

Me quedé callado sin saber que decir.

-Marcos, ¡tú eres el protagonista!

Recordaba que mi madre también me lo contaba, pero solo era eso, ¿verdad?, un cuento.

-Yo…yo…¿yo soy el protagonista?

No me lo podía creer.

-Sí, lo eres

-¿Y tú como sabes eso?

-Tu tía me lo ha dicho

Volví a quedarme callado. No entendía como podía ser yo el protagonista de ese cuento ni tampoco comprendía como mi tía lo sabía.

-Aunque eso fuese verdad, ¿por qué me preguntáis tanto por ella?

-Supongo que sabrás que las promesas solo se cumplen si las personas que las hicieron se encuentran de nuevo en “La noche de las luciérnagas”

-Sí, eso lo sabía

-Entonces, ¿a qué esperas? Esta es tu oportunidad para que se cumpla

-No se si creerte

-Haz lo que quieras -dijo enfadada-, eso es cosa tuya

Su sonrisa se había transformado en una expresión seria.

-Comprenderás que todo es muy extraño

-¡Pero es la verdad!

Por tercera vez me quedé callado. Me era imposible admitir algo tan raro. ¿Cómo un cuento podía tratar sobre mí?

-Será mejor que regresemos a la casa, tengo que preparar la comida -dijo Sara después de mirar su reloj.

Yo asentí y emprendimos el camino de regreso. El resto del trayecto evitamos hablar del tema. Cuando llegamos a la casa, Sara se fue directamente a la cocina sin decirme nada. Como yo no tenía nada más que hacer, decidí subir a mi habitación.

A pesar de que tan solo había estado afuera unas horas, sentía que el cuarto estaba diferente. Miré detenidamente y me di cuenta que alguien había colgado unas cortinas a juego con las paredes, supuse que había sido mi tía y no le tomé importancia. Me acerqué al escritorio y cogí otra vez la fotografía.

-¿Cómo te llamas? -le pregunté a la niña de la imagen.

No recibí contestación aunque tampoco esperaba que la hubiera. Me eché a la cama y la seguí mirando hasta que me quedé profundamente dormido.

 

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