-¿Quién eres?
+ Ya sabes quién soy- dijo avanzando unos pasos hacía delante.
- No, no se quién eres- le dije atemorizada al ver que él seguía avanzando.
+ Sí, sabes mi nombre, mi edad, en dónde vivo- él se acercaba más y más y mi miedo comenzaba a hacerse evidente.
- ¿Quién eres?- repetí aunque esta vez con voz más temblorosa.
+ Dímelo tú.
-Si lo supiese no estaría aquí y no te lo estaría preguntando.
+ Pero tienes una idea, ¿verdad?- negué con la cabeza su afirmación- si que la tienes sino no estarías haciéndome esa pregunta, venga, dime tus sospechas y te diré si son ciertas o no.
Di varios pasos hacía atrás para que él no estuviese demasiado cerca de mí.
- Desapareces ante el día, se que mueres con el sol y que vives cuando sale la luna, resucitas en la oscuridad- dije mientras de reojo observaba moverse a sus pies.
+ ¿Qué más?- su voz se volvió baja, casi susurrante, podía sentir escalofríos recorriendo todo mi cuerpo- Dime que más, sé que sabes más.
- Nunca comes delante de nadie.
+ Más- insistió.
- Dices ser algo que no eres pero ocultas aquello en lo que te transformas.
Él se acerco un poco más, yo apreté con fuerza aquello que sostenían mis manos detrás de mi espalda, no estaba muy segura de poder utilizarlo pero si realmente es lo que me aseguraron y lo que yo creía que era no me quedaba más remedio que utilizarlo contra él.
+ Sabes lo que soy -dijo con un brillo especial en sus ojos.
- No, dímelo- volví a repetir
+ Siempre soy el malo en los libros y en las películas, transformo los sueños de la gente en pesadillas, el rojo es mi elixir para sobrevivir, no muero ya lo hice una vez, muchos escriben sobre mí pero apenas me conocen- mientras hablaba seguía caminando hacia mí- soy mito, vivo en la boca de la gente siglos tras siglos, asusto, provoco miedo. . . ¿Sigo?- negué- ¿Quién soy?- pregunto avanzando hacía mi.
La estaca que sujetaba mis manos comenzaba a arderme, sujetarla comenzaba a ser difícil, mis manos temblaban y sudaban, el miedo se hacía mayor pero tenía un objetivo que cumplir, uno difícil, que se que no voy a poder cumplir pero debía hacerlo.
+ Pero tú ya sabías lo que era por eso estás aquí- sus ojos estaban fijos en los míos.
-¿Quién eres?- volví a preguntar, necesitaba oírlo de sus labios, necesitaba que él me lo dijese.
+ Un vampiro-susurró sin dejar de mirarme.
Un dolor me atravesó al oírle decir de sus labios lo que yo ya sabía, que difícil estaba siendo todo, creí que no costaría tanto pero que equivocada estaba, creí que lo que comencé a sentir por él desaparecía, al fin y al cabo me enamore de un humano y él no lo era, todo era un engaño, entonces, ¿Por qué me esta costando tanto clavarle la estaca? ¿Porque siento dolor?
- Lo siento- dije cerrando fuerte mis ojos para no mirar, saque mi temblorosa mano de detrás de mi espalda, levanté mi brazo y justo en el momento en el que iba a dejarlo caer hacía él, noté como algo muy fuerte me apretaba la muñeca derecha causándome un gran dolor, abrí mis ojos y vi su mano agarrándome la muñeca.
+ ¿Estás segura de lo que ibas a hacer?- preguntó con voz tensa.
Yo intentaba no gritar de dolor pero cada vez me dolía más y más y no era capaz de articular palabra, ni siquiera era capaz de mirarlo.
-Es lo correcto, lo que debo hacer- susurré con dificultad.
+ ¿Por que?
-No eres humano, vives una vida que no te pertenece, eres un asesino de vidas, bebedor de sangre, sin alma, sin sentimientos, eres frío y muerte, ¿Quieres más motivos?- con valor levante la mirada hacia sus ojos para hacerle la pregunta y lo que vi me hizo sentir más miedo, sus ojos echaban pequeñas chispas de furia.
De pronto, note como mi espalda golpeaba fuertemente contra algo, de reojo vi que era un árbol, no estaba segura de como fue, ni siquiera me di cuenta de que detrás de mi y tan cerca había un árbol. Hice una pequeña mueca de dolor ante el fuerte golpe pero evité gritar con esfuerzo.
+ ¿Crees que a mi me gusta ser el monstruo que soy?- pregunto, su mano apretaba aun mas fuerte mi muñeca- ¡Dime!- ordenó, moviendo mi dolorido brazo hasta terminar golpeándolo contra el árbol.- ¿Crees que me gusta matar? ¿Vivir a cuenta de matar gente?- sus ojos cada vez brillaban más, y su voz se transformó en un fuerte rugido- No, no me gusta, odio lo que soy, sufro cuando bebo sangre del cuello de la gente pero es lo que tengo que hacer, es lo que soy, es mi instinto, mi necesidad, no puedo evitarlo por mucho que quiera.- en su voz puede distinguir un sentimiento: el dolor.
-No sabía eso- dije
-No, claro nadie te lo dijo, ¿verdad? Para que si soy un muerto, si soy un asesino y no siento pero todos se olvidan que antes fui humano y que lo que viví en vida lo siento también en muerte.
Vi los músculos de su cara apretados, sus ojos perdían poco a poco esa chispa de furia, su mano ya no apretaba tan fuerte mi muñeca, de pronto me olvide del dolor de mi espalda, el de mi muñeca y me concentré en él, en su sufrimiento, no sabía como actuar, vi como soltaba mi muñeca despacio, entonces me recordó a como era antes de saber lo que era en realidad, lo sentí humano de nuevo, no como el monstruo que dicen que es, sino como es su forma de ser, un chico maltratado por la vida, que vive encerrado en su oscuridad, sentí ganas de abrazarlo fuerte, de consolar su parte humana, que sentía que tenía, sentí deseos de hacerlo sonreír.
+ No llores, no merece la pena- secó con su dedo índice una lágrima que resbalaba por mi mejilla- clávame la estaca- miré la estaca que aún tenía en mi mano, no sabía como fui capaz de agarrarla aún cuando él me apretaba muy fuerte mi muñeca. Negué con la cabeza, habría los dedos y deje que la estaca cállese al suelo.
- No voy a hacerlo- dije mirándolo.
- ¿Por que?
- Resulta que no somos tan distintos- dije- a mi tampoco me gusta matar, en realidad, no soy capaz de eso y la única diferencia es que yo no tengo necesidad de ello.
Él sonrió y yo hice lo mismo.
+ ¿Y si te dijese que sino me matas puede que lo haga yo?
- No tengo miedo- y era cierto- no me arrepentiré de mi decisión.
Agarro mi brazo, me atrajo hacia él bruscamente, inclinó su cabeza hacía mi cuello mientras su mano derecha tiraba de mi pelo hacia abajo para dejar a la vista mi cuello.
+ ¿Segura?
-Sí- dije
Y de repente la oscuridad me llamó.



Buen relato. Entre el temor y la ternura. Un saludo y mi voto.
En verdad, bonito el tema, bien narrado, aunque (siempre los “peros”), si pusieras un poco de atención a los acentos en los tiempos de los verbos, esto sería aún mejor. Por ejemplo, no es lo mismo:Y de repente la oscuridad me llamo”, que “y de repente la oscuridad me llamó”.
Disculpa, pero aquí, en la red Falsaria, nos corregimos nuestros errores, y todo con el fin de que seamos más leídos. Así es que, amiga, ánimo, a seguir en esto, pues tienes cualidades.
Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)