Me desperté despacio, los ojos me dolían aunque no tanto como el resto de mi cuerpo al intentar estirarme. Al principio mi vista estaba borrosa pero poco a poco comencé a ver bien, estaba en una habitación extraña para mí.
Tal y como estaba decorada parecía una habitación del estilo Victoriano, las ventanas abiertas apenas daban luz a la habitación para analizarla minuciosamente pero sus muebles ya antiguos parecían muy bien cuidados y nuevos, que seguramente lo serán.
Mi cabeza comenzaba a dolerme, no me acordaba de nada excepto de una borrosa escena en un lugar oscuro, todo era muy confuso. Intenté levantarme pero mi cuerpo se rebeló de nuevo, protestando.
-¿Dónde estoy?- me pregunté en voz alta- no me acuerdo de nada…
Hice un esfuerzo y obligué a mi mente que intentase recordar pero ella, igual que mi cuerpo, también protestó.
Oí como se abría la puerta pero no podía ver quién se acercaba por la poca luz que había y por lo lejana que estaba la puerta.
-¿Quién es?- pregunté
-¿Cómo estás?- era la voz de mi mejor amiga, Kayla
-Dolorosa- respondí. Mi garganta comenzaba a dolerme y al hablar sentía como me rascaba.- ¿Me puedes traer agua?
-Claro- desapareció unos segundos de mi vista para volver a aparecer de nuevo con una copa de cristal llena de agua.
Me costó sentarme derecha para poder beber pero al final lo conseguí, cogí el vaso dándole las gracias y bebí un pequeño sorbo lo suficiente para sacar el sabor amargo que sentía en mi boca. Al terminar, le entregué el vaso.
-¿Dónde estoy?
-En un lugar seguro- noté como Kayla se sentaba en la cama frente a mí.
-¿Puedes encender la luz?
-No, no es prudente.
-¿Por qué?
-Tu vista aún no esta recuperada, la luz puede dañarte los ojos
Mis manos volaron hacía mis ojos, los cerré mientras los tocaba de manera suave, los noté sensibles, dolorosos. Cada vez comenzaba a entender menos, aparté mis manos de estos y las coloqué quietas en mi regazo.
-Dime, ¿Qué ha pasado?- le pregunté
-¿Recuerdas algo?
Apreté muy fuerte mis ojos cerrados y le pedí un gran esfuerzo a mi mente, que recordase pero solo obtuve la misma imagen que al principio.
-Recuerdo sólo un bosque oscuro, allí estaba yo y alguien más, no lo veo pero puedo sentir que había alguien más. – dije mientras en mi mente se reproducía la imagen.
-¿Sólo eso?
-¿Sólo eso?- dije molesta, ya era bastante para mí mente recordar algo como para que no fuese suficiente- Me duele la cabeza, no soy consciente ahora mismo de nada, créeme es más de lo que puedo ofrecer.
-Necesitas descansar- dijo Kayla mientras se levantaba.
Estiré mi brazo y recibí un fuerte pinchazo en él, agarré lo que sospeché que sería la manga de su vestido y le dije que me dijese por una vez dónde estaba.
-En un lugar seguro.- volvió a repetir. Sin esfuerzo apartó mi mano de su manga y colocando sus manos en mis hombros me acostó despacio para taparme luego- Ahora debes descansar, necesitas estar fuerte, en cuerpo, alma y mente- se dirigió a las ventanas tapándolas con cortinas, oscureciendo aún más la habitación, después la sentí caminar, abrir y cerrar la puerta. Kayla se había ido.
Mis ojos aún estaban abiertos y sentía que las preguntas enseguida acudirían a mi mente pero que esta no estaría lo suficientemente fuerte para contestarlas, sí seguramente necesitaba descansar. Sería lo mejor.
“Abrió su boca y pude ver sus largos, afilados y blancos colmillos, su piel ya no estaba tersa ahora parecía de piedra, sus ojos se volvieron rojos como la sangre, su cara se acercaba cada vez más y más a mi cuello. En cambio, yo no estaba asustada, mi cuerpo estaba como inerte, ya no lo manejaba tampoco respondía a mis ordenes.
Puede sentir un pinchazo en mi cuello, incliné mas la cabeza hacía un lado para que accediese mejor, creí que me dolería pero no, no sentí nada, absolutamente nada, sólo sentía sus manos apretándome hacía el muy fuerte pero nada más. Después ya me fui con la oscuridad.”
Me desperté ante ese sueño o más bien, ese recuerdo. Toque con mis manos los dos lados de mi cuello pero no encontré marca ninguna, quizás es que las mordeduras de vampiros no dejaban marcas. Comencé a sentir escalofríos al ser consciente de la realidad.
¿Era, en verdad, una vampira? No, no podía ser, me negaba a creerlo. No podía ser.
Abrí mi boca y con mis dedos toqué mis dientes, por el tacto parecían normales. La verdad, no entendía mucho de vampiros y de sus mordeduras, por eso, que por mucho que lo intentase no iba a saber la verdad si no me lo decían.
Todo debía ser un sueño… tenía que serlo. Ahora me despertaría y estaría en mi cama, en mi habitación y mi hermana gritando por el apartamento, maldiciendo porque no limpié anoche. Crucé los dedos esperando el grito de mi hermana pero ese grito no llegaba, en cambio, si llegó a mis oídos pasos de gente que se acercaban a esta habitación.
La puerta se abrió, hizo un breve chirrido que hizo que alguien soltase una maldición ante el ruido de la puerta. Venía alguien, rápidamente cerré los ojos y me hice la dormida.
-Es ella- susurró una voz femenina, tan musical que parecía que en vez de hablar cantaba.
-¿Seguro?- esta vez la voz era una voz masculina poderosa que imponía miedo al escucharla.
Los pasos cada vez los oía más cerca, hasta que pude sentirlos cerca de la cama.
-Es bella- susurró el hombre- ¿Está realmente convertida?
-No se sabe- la mujer debía estar más atrás pues su voz me sonó lejana.
-¿Cómo que no se sabe?
-No, mi señor. Edgar, no quiso confirmar ni desmentirnos si la convirtió o no.
-¡Maldita sea!- sus manos suaves y frías tocaron mi rostro.- su piel está templada, tráeme una vela.
Enseguida pude notar cerca de mí una pequeña luz además del calor que producía al estar cerca de mi cara.
-Su piel es blanca- susurró.
-Ya era blanca antes, mi señor.
-Debemos despertarla- dijo- descubrir si sigue siendo humana o no.
-El único que lo sabe es Edgar.- respondió la mujer- La muchacha se desmayó cuando sintió el roce de los colmillos en la piel de su cuello.
-¿Cómo lo sabéis? – preguntó sin apartar la vela caliente de mi cara.
-Fue una de las pocas cosas que nos contó Edgar, mi señor.
-Habrá que sacarle más información,- sus pasos comenzaron a alejarse de la cama- me da igual como se la saquéis, pero sacádsela, quiero descubrir la verdad.
-Sí, señor.
-Si resulta que es humana ya sabéis que hacer con ella y con él pero si resulta ser vampira, necesitaremos tomar medidas.
Oí unos pasos, luego la puerta, alguien se había ido. Otros pasos se acercaron a mi, de pronto noté una uña afilada recorriendo mi cara haciéndome daño.
-No debiste meterte aquí,- su aliento frío estaba cerca de mi oreja- nunca debiste acercarte a nosotros, no debiste fijarte en él. Tenías que escapar de su lado en su momento, no acercarte más a él y como una estúpida entregarle tu vida. ¿No te das cuenta de que ante él eres un simple corderito? Y ahora estás aquí dormida, sin saber que eres en realidad, casi me das pena.- se echó a reír de forma frívola que me produjo escalofríos- Pero al fin se hará justicia contigo y quedarás en el olvido, de eso me encargaré yo.- y se fue, dejándome sola, asustada y llena de miedo.



Mirinconescondido: eres buena en esto de narrar; ni qué pedirte más; lo tienes a uino pendiente, siempre espectante sobre lo que vaya a ocurrir.
Felicidades
Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)
Me parece un buen relato, Mi rincon, sin embargo creo que le falta un final mas preciso, mas contundente. Disculpa si te lo digo, pero creo que con otro final seia un relato estupendo. Saludos.
yaa pero es que es un trozo de una novela de un capitulo jejee xx eso no tiene aun un final