La puerta de madera se abrió. Al intentar levantarme caí de bruces y mi cara golpeó contra el suelo, el dolor me envolvía como si me arrancaran la cara. Yo con orgullo me levanté, y puse mi cuerpo erguido.Ella miró, con sus ojos verdes oscuros, traspasando mi mirada y luego con despreció, como si se dirigiera a un perro maloliente y viejo dijo:
-Celina- dijo con sequedad, ya es hora que empieces con tu educación.
- Sí, reina Damasa- respondí, bajando la cabeza.
Ella me cogió la cabeza con sus manos frías como el hielo; donde llevaba un anillo, de oro y plata con un enorme diamante rojo en la mano derecha, “era tan bonito y emitía tanta variedad de destellos”, que cuando me agarró la cara para que la mirara a los ojos sentí su luz roja intensa en mi cara. El dolor era fuerte al agarrarme la cara que intenté aguantarme las lágrimas que querían salir con violencia de mis ojos, pero al ver que le quitaba la mirada ella me forzó para que le mirara.
- No debes estar triste debes sonreír por alejarte de esta inmunda torre- me dijo con una voz amable, pero interesada.
Mientras ella me estaba hablando me pregunté a mí misma -¿Quién ocupara mi lugar en la torre?
-otra niña secuestrada de sus padres o alguien que no le interesa que exista- me contesté.
Sus últimas palabras fueron las siguientes:
- Quiero que estés lista para mañana y no quiero quejas. No quiero niñas tristes, sonríe. Se fue pegando un portazo.
- ¡será malvada!- me dije en mis adentros.
Después de haber estado tanto tiempo encerrada me dice:
- que sonría como si nada hubiera ocurrido.
Estaba frustrada. -¿Por qué espero tanto tiempo?- me pregunte.
Mi mente me daba vueltas y estaba completamente enfurecida.Empecé a tirar todo lo que encontré hasta que me tropecé y caí al suelo, al caer sentí un liquido espeso fluir por mi brazo. Miré mi muñeca empecé chillar.
¡Es sangre lo que fluye por mi brazo!- pensé creo que me voy a desmayar.
Busqué por todo la habitación algo para lavar la herida, pero la jarra en la mesa estaba vacía y la puerta estaba cerrada.
Mi cuerpo estaba tambaleándose decidí tumbarme en la cama. Empecé mirar al techo el cual cada vez era más borroso y sus cuadros de madera eran cada vez más oscuro. Mis ojos se iban cerrado poco a poco como el día final de mi muerte.
Adelaida entró me zarandeó y dijo asustada y gritando:
¡Celina despierta!¡Oh no está sangrando!
salió corriendo de la habitación.
Al oír el portazo me desperté y todo fue como si hubiese despertado en un sueño muy dulce. Me intenté levantar, pero no pude porqué mi cuerpo me pesaba como si me hubiesen atado una piedra grande mis tobillos y en mis muñecas. Entonces decidí esperar que viniera Adelaida.
Cuando ya estaba que no podía más, por fin apareció ella preguntándome:
-¿Qué te ha pasado?
yo como respuesta le enseñé mi brazo goteando de sangre y ella pasó con cuidado una gasa de algodón por mi herida en el brazo y luego me la envolvió.
-Debes de llevar más cuidado- me lo dijo en tono enfadado.
-¡ oh cuanto te he echado de menos! - Dije emocionada y con voz cansada.
- Yo también mi dulce niña- respondió ella mirando a los ojos.
-Tienes que reponerte nos tenemos que ir, la reina te espera.
Se levantó y me dejo un plato de comida en la mesa de madera.
Me comí las patatas hervidas y me vestí rápido con el vestido verde que me preparó en la silla. Me senté a esperar mi gran día, estaba nerviosa por lo que me podía deparar el futuro.
Al salir de mi habitación me esperaba un largo tramo de escaleras empinadas. Miré Adelaida con ojos alegres y ella me sonrió llena de felicidad dándome una esperanza para seguir. Al mirar el estrecho pasillo y las escaleras empinadas me dio claustrofobia y mi cabeza empezó a dar vueltas. Me costaba caminar y me dije:
-venga no seas cobarde y débil, sigue andando-
entonces se me nubló la vista y le dije con voz suplicante:
-Por favor Adelaida, ayúdame-
en ese instante caí redonda al suelo y al final triunfo la debilidad.
Sentí mis manos dormidas y mi cuerpo estaba dolorido y oí una voz dulce y pensé:
-Estaré en el cielo-
Sentí como si me hubieran tirado al río y abrí los ojos con tal rapidez que sentí como si mi cuerpo se convirtiera en hielo. Vi una cara que estaba frente a mí y él se rió moviendo un poco la comisura de los labios dijo:
- ¡estás bien!-
-Pensamos que no despertarías nunca- dijo riéndose
me dio un abrazo que casi me saca las tripas.
-¿Me puedo sentar?
él me soltó y al fin pude respirar y dije casi sin aliento:
-¿Quién eres? ¿por qué estoy mojada?
-Soy el príncipe Aeto y estás mojada porque te he tirado un cubo de agua- respondió con una breve sonrisa.
¿Como he llegado hasta aquí?- le dije.
Adelaida te ha traído - me respondió y siguió hablando:
-aunque claro ayudado por mí.
-¿Por qué me has tirado un cubo de agua? la reina se va a cabrear conmigo y me va decir que soy una inútil y una torpe- dije enfadada.
-Porque ya era hora que despertarás, me has aparecido una vaga más que ” una inútil y torpe niña”- dijo el riendo sin parar.
-¿Cuantos años tienes para llamarme “niña”? no creo que mucho más que yo -dije reprochándoselo.
-Pues 15 años aunque aparento más, no como tú con tu trenza pareces una niña que en su ratos libres juega con muñecas de trapo sucias- dijo eso y se marchó dejándola sola y mojada.
-Será idiota si tiene un año más que yo- pensé cabreada.
La soledad me inundaba como una brisa fresca en mi cara, quería huir de allí no estaba en condiciones para presentarme ante ella. Miré a la puerta de madera a la espera que la reina viniera para llevarme a mi aposento o echarme de aquí. Mientras estaba sentada en la cama de plumas, sentí un escalofrío al pensar en sus labios carnosos y su serena mirada cristalina. Su cara era redonda y sus cabellos negros se deslizaban por sus hombros. Me sentía tan confundida por lo sucedido que no me pareció correcto pensar en un niño tan estúpido de esa manera.
Entonces de repente se abrió la puerta y apareció Adelaida y dijo:
- la reina viene,
su expresión era sería y su voz autoritaria.
Yo al oír sus palabras me puse reta para no se diera cuenta que mis piernas temblaban. Al entrar Adelaida y yo bajamos la cabeza en símbolo de respecto. Ella me miró con despreció como si fuera un estorbo en su camino y dijo:
Celina, ¿que haces en este aposento? el tuyo esta junto a la cocina.
Adelaida intervino diciendo:
-Se desmayó y tu dulce hijo la socorrió y la trajo aquí-
-¡llévate a Celina de aquí! no quiero verla- dijo ella aún más furiosa.
Adelaida con la mirada me hizo un gesto para que la siguiera.
Pasaron los meses y mi existencia sirviendo a esa bruja era cada día más dura. Yo me repetía que mi fin no era éste, sino encontrar Esmeralda al fin y al cabo ese era mi destino. Esto me hizo recordar al pájaro de ojos azules y a sus grandes alas sobrevolando el cielo abierto; quería llegar a ser como él, quería encontrar mi sitio y tener libertad para correr y tomar mi propio vuelo.
Pequeña dama III - El reencuentro inesperado
6 Comentarios




Nalleba: Me parece que esta oportunidad para publicar y compartir literarura, ha sido excelente para tí, y por supuesto que para nosotros, tus comapñeros de letras. Disfrútala; no hagas caso de mis comentarios negativos, defiende tus propios conceptos, tu personalidad y tu estilo. Tienes talento. Aunque insisto en eso de los acentos, los puntos y las comas. Son la herramienta para lograr una obra de arte.
Atentamente
Volivar
Volivar: Gracias por criticarme,me gusta corregir mis fallos.
En cuanto a los acentos y las comas, se que son importantes en una redacción, pero no consigo domar ese defecto en mí. Me gustaría que me dieras algunas pautas para mejorar eso.
Un saludo
Nalleba: me repetía que mi fin no era este (me repetía que mi fin no era éste- con acento cuando es pronombre)
-se desmayo y tu dulce hijo la socorrió y la trajo aquí-(La primera letra de un oración se escribe en Mayúscula. es: desmayó -tiemo pasado)
¿Celina que haces en este aposento? el tuyo esta junto a la cocina. (Celina, ¿qué haces en este aposento? El tuyo está junto a la cocina. )
-¿ quién ocupara mi lugar en la torre? (¿Quién ocupará mi lugar en la torre?)
Estaba frustrada -¿porque espero tanto tiempo?- me pregunte.(Estaba frustrada. ¿Por qué esperó tanto tiempo?
Se puede escibir: por qué,y porque. En el primer caso, cuando se trata de una pregunta. En el segundo, cuando es una respuesta.
En cuanto a los acenos gramaticales de los verbos, yo percibo, más bien, que los errores son a causa de que escribes muy de prisa. Un buen escritor, deja en el refrigerdor (congelador) mucho tiempo su trabajo, y al releer, nota, con espanto, las tremendas faltas ortográficas, no surgidas de la ignorancia, estimada amiga, Nalleba, sino de las prisas en las que desarrollamos la existencia.
Qué pena la mía al indicarte esto….pero ocurre me doy cuenta de que con tu formidable inspiración, con tus lindas expresiones, con la variedad de analogías, llegarás a escribir como los grandes autores de la historia.
Muchas gracias por tus sabios consejos.
Un saludo.
Me encanto la historia, quiero mas capitulos!!!, me encanta la forma de redactar!
Gracias Pinchi8.
Próximamente colgaré otro. Espero que te guste igual que esté.
Un saludo