Unidos por una pasión (Capítulo 21)
25 de Marzo, 2012 4
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” Universo conspirador…”
Esa mañana decidió que pondría fin a todo, no podía seguir sufriendo de esa manera, no tenía ganas de seguir perdiéndolo todo.
Repaso una vez más la etiqueta del envase, decía que con unas gotas la dosis era letal, había revisado el simple libreto que armó entre nervios.
Todo debía salir a la perfección, nada podía fallar, ella se jugaba todo por amor.
Se apresuró a guardar el frasco que contenía su felicidad y decidió marcharse, lo más rápido que pudo, pero el inoportuno celular sonó.
- Sonia, ¿podés decirme en que andás?, necesito decirte el siguiente paso de nuestro plan- le gritó Alex.
- Estoy ocupada Alex, no me llames hasta que yo diga, ¿ok?
- ¡Me colgó!- dijo Alex enfurecido- definitivamente está muy distraída, no sé cómo hacer para seguir con lo estipulado- pensó algo perturbado por el comportamiento de Sonia.

En otro lado de la ciudad:
Estaba radiante, la noche que pasó ayer con su fugitivo amor, le encendía el corazón, todos notaban algo diferente en ella, es que Matías iluminaba toda su vida.
Bajó a desayunar lo más rápido posible, no sentía hambre pues los nervios de la urgente reunión que tenia “ldg”, la tenía muy preocupada.
-Estás espléndida- dijo Silvana
- Si, la vida, al fin me sonríe- expresó Catherine con una enorme sonrisa.

En otro punto de la ciudad un poco más alejado:
Su cabeza amenazaba con estallar, no podía soportar lo mal que se sentía, presa de los nervios y celos que le provocaban el acercamiento de Matías y Catherine, había descuidado hasta su propia vida.
Se metió al baño deseando no encontrarse con ella en el espejo, pues este le pasaría factura.
Alzó la mirada, Elisa vio en el espejo, a alguien que no reconocía hace ya mucho tiempo.
-¿Qué pasó, con esa muchacha hermosa?,- se pregunto a sí misma- No me gusta que no seas feliz- siguió diciendo.
Es que hacía unas semanas ya ni a la peluquería iba y eso era síntoma de abandono en ella.

Una hora más tarde:
Matías y Elisa, estaban desde temprano en el galpón.- Matías le avisó que llegara una hora más temprano que los demás, debía decirle algo súper importante.
- Bueno, desde hace unos días que me tenés a puro cuento y nada, ¿Qué pasa Matías?
Mientras Matías comenzaba a descifrar lo que quería decirle, afuera estaba Carla esperando a su prima, para pedirle una disculpa, por el comportamiento del otro día.
- ¿Podemos hablar?-dijo Catherine al verla.
- Te estaba esperando para, pedirte disculpas.
- Que gracioso, yo también quiero pedirte disculpas, es que me enfurecí, tanto, que no medí la intensidad del golpe.
-Ah, solo me pedís disculpas por la intensidad, ¿pero por el golpe no?
- Por supuesto que sí, tonta- dijo abrazándola.
- Igual Mariano dijo que me lo merecía- dijo Carla
- Bueno, vamos a olvidarlo, es parte del pasado, pero decile a Mariano que es mi ídolo.
- Que alegría, “las primas de oro”, se amigaron, ¿hacemos una fiesta?- dijo Héctor, cargando una carpetas.
- ¿Y vos que haces acá?- pregunto Carla sorprendida, de ver a su hermano.
- Es que Evy no se sentía bien y como hay mucho trabajo por hacer, yo me ofrecí a cubrirla.
- Interesante, secretaria ¿sabe donde está Matías?- preguntó bromeando Catherine.
- Matías, está en el galpón, pero…- no lo dejó ni terminar, salió más rápido que un rayo.
- Sabes Héctor, a Evy no se le hubiera escapado detalle, tenés mucho que aprender- dijo sonriendo, pues sabía que a su hermano, no le gustaban muchos las bromas.
Catherine, al saber que Matías se encontraba allí salió rápido a su encuentro; lo que nunca pensó es la sorpresa que le esperaba… acercándose al galpón escucho un murmullo que le dio a entender que Matías no estaba solo.
Al levantar la vista, los vio besándose. Su corazón se estremeció de dolor al ver aquella escena, y sin pensarlo dos veces se retiró despavorida, llevándose a Carla por delante.
Imaginándose triunfante Elisa, después de su apasionado beso, miró fijamente a Matías y le dijo:
- ¿Todavía sientes el amor que tengo hacia ti?
-¿Por qué esa actitud tan repentina?, estoy tratando de decirte algo importante- dijo desconcertado Matías.
-¿Qué puede ser más importante que nosotros dos?- Preguntó algo irritada.
Antes de que Matías diera su respuesta, Carla irrumpe en el galpón y le pregunta:
-¿Matías, podemos hablar? Solos, gracias.
Al ver la concurrencia de los chicos al galpón, se dirigió a la oficina con Carla.
Se sentía desconcertada por la actitud de su prima, y por esa razón le pregunta:
-¿Me puedes decir que fue lo que le pasó a Cath, que salió llorando y corriendo, llevándose todo por delante?
-¿Cath, estaba acá?- preguntó sorprendido. Agarrándose la cabeza –debí suponer la actitud de Elisa- dijo.
-¿Qué hizo ésta vez?, ¿hasta cuándo vas a seguir con este juego?
-Te voy a pedir que no te metas, por lo pronto, vamos a la reunión.

No soportaba un minuto más el estado febril que estaba pasando, decidió llamar a la farmacia por un medicamento que su padre le había recomendado, pues odiaba ir al médico.
Dentro de su auto, estaba esperando la oportunidad perfecta para acechar a su víctima. Los nervios carcomían lo poco que le quedaba de paciencia, pero no se rendiría tan fácilmente.
Hora más tarde, llega el repartidor a la casa de Evy, y Sonia aprovecha la oportunidad que se le presenta.
-Disculpa, ¿esa entrega es para ésta dirección?- Preguntó amablemente Sonia.
-Sí- contestó el muchacho.
-Ah! Muy amable por traérmelo, es para mí. –expresó felizmente.
Al ver el contenido del paquete, sonrió. El universo conspira a favor de ella una vez más.
Decidida, tocó timbre.
Evy, esperanzada en que fuera el mandadero abrió la puerta. Nunca esperó ver la cara de su peor enemiga. Sin dudarlo ni un momento así como la abrió, la cerró.
Sonia, no se rendiría, volvió a tocar.
Evy, la atiende y ya sacada le pregunta:
-¿Qué hacés en mi casa?-
-Vengo en son de paz, no te alteres tanto, querida. Aquí traigo tu pedido, se lo arrebaté al muchacho, para que veas que hablo en serio.
Desconfiada, Evy toma el paquete y le dice:
-Lo que viniste a hacer o decir dilo ya, no tengo ganas de perder mi tiempo.
-Simple, solo vine a decirte que hagas feliz a Héctor, yo ya entendí cuál es mi lugar. No me entrometeré más entre ustedes.
-Ya era hora de que maduraras, y si me disculpas tengo cosas que hacer- dijo cerrándole nuevamente la puerta en la cara.
Sonia lejos de molestarse, se retiró alegre, pues sabía que Evy tenía las horas contadas.

4 Comentarios
  1. Prichi8: sigo admirando ese talento que tienes para hacer cuento, ¿o novela?… es que has seguido una secuencia que pocos saben armar tan bien como lo haces tú.
    Felicidades.
    Volivar

  2. Bien escrito, felicitaciones y gracias por compartir. Un gran saludo.

  3. Gracias Volivar,en realidad es una novela, he tratado de acomodar los puntos que me has marcado. Gracias por leer!!!

  4. Gracias nanky por leer y comentar!!!

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