Unidos por una pasiòn (Capitulo 22)
11 de Abril, 2012 3
5
     
Imprimir
Agrandar Tipografía

“Decisiones no muy maduras…”

Llego a su casa hecha una furia, no entendía como había sido tan tonta, de caer una vez más en la trampa de un hombre. Explotó en llanto, quería morirse, escapar, no sabía cómo sentirse, Matías jugó con ella, la ilusiono y luego se fue a los brazos de Elisa.

El llanto inundaba todo intento de reponerse, su madre la vio tirada en medio de la sala, el estado de su hija la alerto, algo no andaba bien. La abrazo sin preguntar, que sucedía, quería que el dolor que Catherine estaba sintiendo, se lo trasmitiera, sabía que era imposible, pero así lo deseaba.

Después de que el llanto cesara, Silvana le pregunto:

- ¿Qué sucede hija?, ¿Por qué estas así?

- Me engaño, y como una idiota caí en su trampa.

- ¿Qué fue lo que paso?

- Nada mamà, solo que, he decidió irme, por un tiempo.

- ¿Qué?, irte lejos de mí, ¿no estarás pensando irte con tu padre?- pregunto incesante Silvana, pero no hallo respuesta pues Catherine, subió a su cuarto lo más rápido que pudo.

Mientras guardaba algo de ropa en una pequeña valija, las lágrimas brotaban como cascada.

- No puedo seguir mendigando amor, pensé que me amaba, pero ya comprobé que no- se decía a ella misma.

- No voy a dejarte ir sin decirme lo ocurrido- dijo su madre irrumpiendo en su cuarto.

Sentándose en la cama, y dijo:

- Hace unos días, estaba pasando los días más felices de mi vida, Matías y yo estábamos saliendo.

- Eso era obvio, ¿pero qué paso, porque irte así?

- Me mintió mamà, me dijo que la iba a dejar y los vi besándose, no soporto este dolor.

- Mi vida, ella es la novia, y quizás malinterpretaste, ese beso- la tomo de sus manos- no te vayas.

- Está decidido, me voy.

- Así, ¿sin dar batalla, sin pelear por lo que amas?, pensé que había criado una guerrera, pero veo que no.

Las palabras de su madre la hirieron, ¿porque no podía entender que necesitaba un respiro?, un pedacito lejos de ahí la ayudaría muchísimo, a ordenar sus ideas.

Miro a su madre y dijo:

-Solo unos días, nada más- y sin decir una palabra más se largo, dejándola inmensamente triste.

 

Estaba en el auto, su cabeza daba vueltas, nerviosas, muy nerviosas, las manos le temblaban, se preguntaba una y otra vez, si había hecho lo correcto.

La idea de tener a la policía tras sus pies, todo el tiempo, la atemorizaba, ¿Qué había hecho?, matar a Evy no habría sido la mejor opción y sin dudas la menos inteligente,

-¿Qué hice?, ¿Qué hice?- repetía una y otra vez casi en susurros.

En medio de temblores incontrolables, decidió llamar a Alex.

- Hola, Alex, necesito tu ayuda.

- Bueno por fin la princesa, se digna a llamar, porque…- pero Elisa no lo dejo terminar.

-Alex, por favor escúchame, necesito tu ayuda.

- ¿Qué sucede?

-No sé por dónde empezar, es que…- pero el miedo y los nervios no la dejaron seguir.

- ¿Qué hiciste?- le grito, para qué reaccionara.

- Le di veneno a Evy, y ahora se murió y estoy súper arrepentida, no sé que voy hacer- dijo gritando desesperada.

- ¿Qué?, ¿Estás loca?, a ver tranquilízate y decime, ¿donde estas?

- En el auto, enfrente de la casa de Evy, no sé qué hacer.

- Tranquilízate, mujer, decime, ¿podés entrar nuevamente a la casa?

- Si, ¿Pero para qué?, de seguro ya está muerta- gritó.

- No me asegures algo que no sabes, entra y no permitas que tome el veneno.

- ¿Y si ya lo hizo?

- Pues huye, porque la policía va a ir en tu búsqueda y no vas a contar con mi ayuda si eso pasa, no pierdas más tiempo.

Se tenía que calmar, no podía entrar en ese estado a la casa de Evy, salió despavorida de su auto, no importo como estaba de aspecto, lo que importaba era salvar la vida de su peor enemiga, para poder salvar su pellejo.

Llego a la puerta, golpeo desesperada, los segundos le parecían entrenos, pero para su alivio la puerta se abrió.

- ¿Otra vez vos?, ¿Qué estas buscando?- preguntó Evy algo asustada, por verla en ese estado.

-¿Tomaste los remedios?- preguntó con cara de desquiciada.

El miedo que Evy sentía fue en aumento, sabía que no podía confiar en esta arpía.

- ¡Estas enferma!- le gritó.

- ¿Tomaste los remedios?- preguntó nuevamente, pero esta vez la tomo de los brazos y sacudió frenéticamente.

- Suéltame- le ordeno Evy.

- No te voy a soltar hasta que no me digas donde están los remedios- siguió zamarreándola.

- ¡Enferma, desquiciada!- gritó zafándose de las garras de la serpiente.

Sonia en su locura la empujó con tanta fuerza, con tanta violencia que la cabeza de Evy rebotó contra la pared, dejándola inconsciente.

- Estúpida, ¿donde dejaste las pastillas?- preguntó, buscando a su alrededor.

Una vez encontró las pastillas salió, camino hacia su auto cuidadosa de no ser vista por nadie.

-Todo listo Alex, la muy estúpida no tomo el veneno- le dijo más tranquila.

- Bien, ahora lo que importa es como zafar de sus acusaciones.

- No creo que las pueda hacer, así que, tranquilo.

Puso en marcha el auto, contenta de haberse librado de una muerte que la acusaba evidentemente. Su humor tuvo un cambio tan radical que ni se inmuto a ponerse a pensar, que quizás, solo quizás Evy si habría encontrado la muerte.

 

Llamaba intensamente al móvil de su novia, no había respuesta, igual que las otras tres llamadas, sabía que algo andaba mal, lo presentía.

Se acercó hasta el escritorio de Matías y le pidió:

- Mati, ¿puedo salir un momento?

- Si claro, pero ¿paso algo?- preguntó al ver su nerviosismo.

- Es que llamo y llamo a Evy y no me atiende, la verdad no es común en ella.

- Quizás esta dormida, pero si te preocupa, anda tranquilo.

- ¡Gracias!- dijo aliviado Héctor.

Al salir de la oficina iba tan apurado, que no vio venir a su hermano Alejandro.

- Buenos días, secretaria- dijo a las espaldas de Héctor.

- No estoy para bromas, Evy me necesita- dijo sin darse vuelta para mirarlo, su hermano no preguntó mas nada y se limito a seguirlo.

Al llegar a casa de Evy, entraron con miedo, pues la puerta estaba abierta, al entrar vieron a Evy, desmayada, y lo que fue aun más desesperante que había mucha sangre.

Después de llamar a la ambulancia y llevarla al hospital, Héctor estaba con los médicos, cerciorándose que todo estuviera en orden.

- La herida que tiene en la cabeza, es superficial- dijo el medico

- Lo cual quiere decir ¿Qué?-pregunto nervioso Héctor.

- Que esta fuera de peligro, no se preocupe, se ve que de tan alta que tenia la fiebre, se desmayo y su cabeza golpeo tan fuerte contra la pared, que el resultado fue, la pequeña herida en su cabeza.

- ¿Y por qué tanta sangre?- pregunto Alejandro, no muy convencido.

- Es que fue un golpe muy fuerte, además es una zona sensible.

- ¿Puedo pasar a verla?- pregunto ansioso Héctor.

- Si, pero le pido algo, si usted la ve muy nerviosa, llame a una enfermera.

 

Carla, llego a casa de su tía, iba nerviosa, pues le había dicho que era de vida o muerte. Al entrar noto que había llorando:

-¿Qué pasa?

- Cath, se fue, se fue con su padre- le dijo Silvana llorando a mares.

- ¿Y eso porque?- pregunto sorprendida Carla.

- Es que al parecer…- pero el teléfono de Carla no dejo que terminara de darle la noticia.

- Perdón tía, tengo que contestar, es Mariano- dijo apenada por la situación.

La cara de Carla reflejo en segundos, una situación más que dramática.

- ¿Qué pasa sobrina?

- Mariano me acaba de avisar que Evy, está en el hospital, según parece sufrió un accidente, perdón tía pero mi hermana del corazón me necesita.

- Si, entiendo, lo de mi hija puede esperar- dijo muy triste.

 

Su maldad había llegado muy lejos, ya no se reconocía, sabía que había estado a punto de eliminar a un ser humano y esa sensación la ponía a mil.

Entro a su casa, mirando el frasco que llevaba en sus manos, llego a su cuarto e inmediatamente decidió que desde hoy seria más astuta.

- ¿De donde venís?- pregunto Paula.

- De andar por ahí, ¿acaso hay que marcar tarjeta?

- No seas insolente Sonia.

- Mama, hoy eso de esos días para disfrutar y no tengo ganas de aguantarte, ok?

- Solo te recuerdo que tenemos una cita.

- ¿Con quién?

- Con Tamara…

- No estoy loca mamà, así que no necesito ir a ningún amansa loco.

- Si no me acompañas, olvídate del señor Sánchez, porque desde que apareció en tu vida, has cambiado y mucho.

- Si no me digas, ¿y como lo vas a impedir?

Paula no sabía cómo, pero su hija se estaba convirtiendo en una persona totalmente distinta.

Carla llegó al hospital, con el corazón en la boca, si bien sabía que Evy estaba fuera de peligro, le aterraba la idea de que algo se complicara.

Al entra vio a Alejandro, èl estaba sentado como pensativo, Carla se acerco lentamente.

- ¿Cómo esta?

- Fuera de peligro- Alejandro miro a su hermana- Le acaba de dar un ataque de nervios.

- ¿Por qué?

- Evy nos estaba contando el “verdadero” motivo de su golpe, y Héctor no la dejo seguir, pues no le creyó.

-¿Cómo se golpeo?

- En realidad, ella contó que Sonia fue a su casa y la quiso envenenar y al parecer después se arrepintió y volvió a la casa y la empujo contra la pared- dijo sin respirar.

- No entendí nada, ¿Por qué Sonia iría a la casa?

- No lo sé, pero yo si le creo.

En ese momento salía Héctor.

- Carla, ¿Cómo estás?

- ¿Cómo está Evy?, contesto con una pregunta.

- Dormida, le dieron un calmante fuerte, al parecer delira o imagina cosas.

- ¿Por qué no le crees, quizás diga la verdad?

- No creo capaz a Sonia de hacer semejante cosa.

-Nunca la crees capaz de nada- lo interrumpió Alejandro.

Se hizo un silencio incomodo, las imágenes de cuando Carla le advirtió que lo había engañado, invadieron su mente.

- Esta vez no la creo capaz de eso.

3 Comentarios
  1. Me gustó lo del amansa locos, ojo, no solo eso, pero esa parte me encantó. Un gran saludo, ahí va un voto merecido.

  2. Gracias nanky!!1, gracias por leer y comentar!!!

  3. Muy buena, pero un poco triste.
    Un saludo.

Deja un comentario