Buen camino
18 de Junio, 2012 2
4
     
Imprimir
Agrandar Tipografía

Esperábamos, los tres, bajo la marquesina,

como los residuos del siglo XXI, fumando

y en silencio. Los peregrinos que iban

hacia Santiago nos decían continuamente:

“buen camino”, como si también nosotros

fuésemos de los suyos- algo que puede dar

cierta idea sobre el aspecto que teníamos-.

Llegó el bus, pausado, y nos rescató de aquello,

del incidir de la luz del sol, nos subimos,

estaba lleno de gente.

Casi todos dormían.

 

Chino y yo nos sentamos al fondo, y

junto a nosotros un señor de unos

sesenta años empezó a hacerse un porro.

Nos reímos, pero estábamos demasiado

cansados como para que nos resultara

chocante. Al poco nos pusimos justo

detrás de Claudia, apoyé mi cabeza contra

la ventana, templó mi frente. Estábamos

como muertos.

 

Llegamos a Santiago y bajamos hasta

nuestros respectivos pisos, cada uno

más cansado que el anterior. Me quité

los pantalones y pensé en Cristina.

Mierda.

Estuve en el sofá horas enteras, cuando

la resaca empezaba a paliarse me

empecé a encontrar algo mejor, así

que cogí de la nevera las cervezas que

todavía me quedaban y me las bebí

mientras fumaba. Ni siquiera había

desayunado. Me pareció evidente

el hecho de que en algún momento todo

eso me mataría. Todos íbamos a morir.

En fin , me dije, la nuestra era,

sin duda, una buena forma de hacerlo.

Me sentía bien.

 

Realmente estábamos en el buen camino.

2 Comentarios
  1. Eloy; muy hermoso poema, yo, el que se admira gratamente de tu amplia inspiraciòn, te envÌA una felicitaciòn
    Volivar Mi voto

Deja un comentario