Canción de cuna para una rosa

La rosa se despeina al viento.
Cabellera agitada en el aire glacial.
Cual rubras centellas, sus melenas,
caen en procesión.
Sin sangre en las venas, un filón
de pétalos rojos, sin aliento,
visten color invernal.
Rosa lívida en trajes de azucena.

Gota a gota fue desangrando
la savia en torrente carmín.
El mundo está en anarquía…
Vergel convertido en desierto;
corazón a cielo abierto.
Oyese una voz clamando:
que resucite el jardín.
Rosa anémica, perdió la lozanía.

Plantada en el medio de la nada,
con sus espinas( nadie más tiene),
ella comparte amarguras de flor.
Pronto esa tristeza desvanece.
Un dulce canto que enardece,
la hace sentirse arrullada
y duerme como un nene.
Rosa acariciada recupera el color.

Abre los ojos. Ve su nuevo amigo,
ave sin techo, ni cobertura…
Aún implume, pájaro perdido,
que trae en sus alas una canción,
y en la garganta, un sol, rincón
donde el alma encuentra abrigo.
De los pétalos caídos, con ternura
la Rosa feliz le hace un nido.

 

2 Comentarios
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  1. Sencillamente hermoso y evocador!

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