Al verte me compadecía de mi carne
que como un pedazo más de San Sebastián
se agitaba aún atada a la misma rama.
Y esputaba tu nombre como la clave de cuantos secretos
se encaramaban ensangrentados y descubiertos.
Suelo;
sólo ansiaba el suelo
y que fuera tu mano la azada
con la que despejar, descubrir, que el patíbulo
[más luminoso]
en las afueras fuera simplemente posible.
Era por eso que esperaba
vistiendo tiaras de plomo.
Necesito.
Decirte que perdí el mundo que quería enseñarte,
perdí las estrellas que se afanarían en resquebrajarse
de conocerte.
También llegamos tarde
¿qué se quebró al cantarte desde tan lejos,
más allá de la nota aguda, que en el bus de vuelta
se dejaba mecer?
¿Me habrías esperado de saberme en camino?.
Perdí el mundo de sonrisas y arañazos…
y las rosas boca abajo de mi lengua.
Todo cuanto pensé y acompasé que fuera.
Perdí el remedio y la memoria.
Perdí mi voluntad y cubriéndome,
y calzándome espuelas entre en el oscuro coro.
Ya está, no esperes nada más de mí.
todo está bien tal y como está:
cubriendo el sol.
Y mi cerebro a brazadas por él mismo se encoge
dejando de funcionar al llegar un mediodía más
y cuantos demonios de zafarrancho trae consigo.
Y mi corazón, siempre a patadas por la cadena herniada,
que circunda la misma,
se desvía mortalmente si cierro los ojos
y repito no esperar ya nada más.
Una vez más para quienes no me creen
Y quisiera remontar esta perplejidad,
por una vez, dejar de reflejar por las paredes,
como en un juego de luciérnagas en celo,
que sigo esperando
retomar el amor que dejé en un barreño con lejía.
Junio 2012



Clara: muy hermosa compoición poética, con ritmo muy atrayente. Qué talento el de usted, señora poetiza. Mi voto
Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México
Me encantó tu poesía …Felicidades amiga y mi voto